La compra de una propiedad, es una de las decisiones financieras más importantes que puede tomar un individuo. Dado que la mayoría de las personas tienen que pagar por la propiedad a largo plazo, es fundamental que la decisión sea la mejor para el futuro. En consecuencia, es fundamental elegir una propiedad que sea conveniente, asequible, de alta calidad y bien mantenida. En ese sentido, hay circunstancias económicas particulares en las que podemos aprovechar las condiciones únicas del mercado para tomar nuestras decisiones de inversión.

Oportunidades de inversión en el sector inmobiliario en un entorno de crisis

Profesionales con experticia en el tema como Bernardo Arosio, aseguran que no ha habido mejor momento para invertir en bienes raíces que durante la pandemia. Los precios siguen creciendo mientras algunos se vieron forzados a vender. Quienes invirtieron, durante el 2020, podrán obtener porcentajes de plusvalía superiores a los que hubiesen tenido si no hubiera ocurrido la pandemia. Una publicación de finales del 2020 en CNN en español ya daba cuenta de ello, cuando reseñó que “el mercado inmobiliario no para: las ganancias de RocketCompanies se disparan” y es que las ganancias del gigante hipotecario norteamericano crecieron en un 506 por ciento durante el tercer trimestre del 2020.

Además, durante una emergencia económica, contar con un bien inmueble funciona para muchos como un salvavidas, afirma Grupolar, uno de los más grandes desarrolladores inmobiliarios de México, ya sea para venderlo, rentarlo o habitarlo. Un bien inmueble, representa siempre un activo que ofrece oportunidades ante situaciones de crisis. De hecho, el empresario Bernardo Arosio, CEO del Grupo ATB y experto en inversiones, afirma que “la inversión inmobiliaria desde siempre ha sido de las más seguras: Genera dividendos, pocas veces se deprecia, suelen ser de fácil comercialización en casos de necesidades extremas y a mediano y largo plazo produce ganancia sobre lo invertido”.

Para el joven empresario, en épocas de crisis, como la vivida durante el pico más alto de la pandemia, “la inversión en bienes raíces ofrece algunas alternativas de mayor eficiencia y versatilidad que otras áreas financieras, ya que el costo de muchos inmuebles baja; lo que facilita la inversión y la buena rentabilidad sobre lo invertido. Pero también porque cuando una empresa posee inmuebles entre sus activos puede utilizarlos para generar fondos equivalentes al 100 por ciento de su valor”.

Se refiere a la modalidad conocida como “Sale and LeaseBack” o SLB, por sus singlas en inglés, que no es más que  “la formalización de dos contratos simultáneos, uno de compraventa y otro de arrendamiento”. El objetivo para el poseedor de un inmueble, es obtener fondos equivalentes al 100 por ciento del valor de esa propiedad y para el segundo involucrado, el propósito es obtener ingresos líquidos mensuales a través de los alquileres que serán pagados por el arrendatario.

En las ventas con arrendamiento simultáneo, suelen estipularse cláusulas en los que el inmueble puede ser recomprado por el propietario original, bajo ciertas condiciones, una vez finalizado el contrato de arrendamiento, de modo que los involucrados terminan favoreciéndose de un esquema de auxilio financiero que les permite ganar – ganar.

La versatilidad de los bienes raíces es tal que “Mientras la actividad comercial disminuye, los márgenes de beneficios se disminuyen y las fechas de cobro aumentan para quienes trabajan con créditos, al tiempo que las empresas requieren de más liquidez y muchos acuden a los préstamos bancarios, muchas cuentas de resultados de numerosas empresas incluyen una parte importante activos inmobiliarios y pueden seguir representando una fuente de ingreso no variable para individuos y corporaciones”.

¿Cuál es la opinión de Bernardo Arosio sobre el papel de la propiedad inmobiliaria en el contexto de la actividad empresarial?

Bernardo Arosio afirma que “Cada vez más, los directores generales incluyen las decisiones sobre bienes inmuebles en el proceso de planificación estratégica de su empresa, con tres objetivos principales: mejorar los resultados económicos, optimizar la gestión de los activos propios y obtener fuentes de financiación adicionales”. “Todo esto me permite considerar la inversión inmobiliaria como altamente eficiente y rentable. La crisis además pasará, antes o después, y el bien inmueble adquirido aumentará exponencialmente su valor”.

Podemos tomar como ejemplo el mercado español, en donde la situación actual de la economía y el mercado inmobiliario, han dado señales de fortaleza. Arosio considera que “el sector sigue mostrando una enorme capacidad para resistir ante las adversidades y adaptarse a los nuevos tiempos”. “La demanda de vivienda nueva en España, aunque se ha ralentizado, continúa siendo superior a la oferta y ello se traduce en un sector sólido y con un enorme potencial de crecimiento en el medio y largo plazo”.

Por otro lado, en países latinoamericanos, como México, la plusvalía de los inmuebles pasó del 3 por ciento en 2019 al 17 por ciento en 2020, esto “gracias” a la pandemia, lo que parece confirmar que los momentos de crisis son los mejores para invertir en bienes raíces.

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