El geriatra del ISSEA, Jairo Marentes Betanzos, señaló que lamentablemente entre las nuevas generaciones se va perdiendo la cultura de respeto al adulto mayor; y así como hay familiares que los ven como un ejemplo a seguir, para otros son un estorbo; hay leyes que protegen sus derechos, pero no reclaman buen trato para evitarse problemas con la familia, por temor al abandono, a quedarse solos.
Dijo que de acuerdo al Censo del INEGI, en Aguascalientes hay 145 mil 370 personas mayores de 60 años, que representan poco más del 10% de la población, que a corto, mediano o largo plazo necesitarán asistencia médica, por la falta de prevención, predominando la diabetes y sus secuelas, así como la hipertensión y sus consecuencias.
También será más frecuente el Síndrome de Fragilidad por complicaciones de enfermedades crónicas y de la propia edad.
Por cuestiones morales y costumbres, el cuidado de las personas mayores recae en las hijas que no se casan y en los mejores casos, los familiares comparten esa responsabilidad.
Sin embargo, actualmente la dinámica es otra y cuando la pareja trabaja, y no pueden hacerse cargo de sus padres, ven como alternativas las Casas de Día, las Casas de Retiro o asilos.
No es recomendable llevarlos a estos lugares sin su consentimiento, sólo que haya alteraciones mentales y la persona no pueda decidir; hacerlo puede ocasionarles depresión, falta de apetito, cansancio, desinterés por la vida.
Al sentirse inútiles, culpables de haber fracasado en la transmisión de valores a la familia, se dejan de sí y sólo esperan la muerte.
Se dan casos cuando se trata de personas pudientes, que hijos, nietos o sobrinos con engaños los llevan a alguna casa de retiro, y se ofrecen a administrarles sus finanzas, recurren al chantaje para lograr su objetivo y éstos aceptan, aunque sepan que tarde o temprano los van a despojar de sus bienes, pero albergan la esperanza de que al menos los visitarán.
Hay quienes les manejan su pensión, con la abierta intención de sacar provecho económico; estos son tipos de violencia que deben ser sancionados, pero el afectado calla, no se atreve a denunciar; o desconoce que hay leyes que lo protegen.
Cuando se trata de personas en pobreza, simplemente los abandonan en los asilos asistenciales; afortunadamente todavía hay familias que tienen respeto por el adulto mayor, y es importante que inculquen en sus hijos esa cultura, para que los abuelos no se sientan o sean abandonados.
Finalmente, consideró importante la difusión de los derechos de los adultos mayores, ya sea para que llegado el caso, éstos los hagan valer, o que los actos de violencia sean denunciados por algún testigo (vecinos).