Fabiola Meneses Elizalde 
Agencia Reforma

CDMX.- Sentarse a comer con la muerte es uno de los momentos que más ha disfrutado Ignacio López Tarso y el que marcó su vida.

De todas las pieles que ha habitado, el histrión tiene como su predilecta la de Macario, “El Ahijado de la Muerte”, pues considera que gracias al rol comenzó su carrera en el cine.

“Me tocó porque Pedro Armendáriz no pudo aceptar el compromiso y Gabriel Figueroa (cinematógrafo) me dijo que era una oportunidad muy buena para presentarme al productor (Armando) Orive Alba.

“Fue maravilloso, hice películas antes que no tenían ninguna importancia”, aseguró el histrión en una entrevista telefónica desde su casa.

El actor recuerda la importancia del filme: fue la primera cinta nominada al Óscar a Mejor Película Extranjera (ahora Película Internacional) en 1961, y le valió el premio a Mejor Actor en el San Francisco International Film Festival.

El filme de Roberto Gavaldón podrá verse de forma gratuita el 2 de noviembre desde la página de la Filmoteca de la UNAM, que la rescató y digitalizó.

La historia del hombre que sueña con comerse un guajolote él solo también es un clásico del teatro para el actor, que alista dos funciones de forma virtual.

El 1 y 2 de noviembre, a través de Boletópolis, López Tarso y su hijo Juan Ignacio Aranda ofrecerán funciones desde el hogar del protagonista de Rosa Blanca, algo que ha llenado de entusiasmo al dos veces ganador del premio Ariel.

“No tenemos escenografía ni vestuario, pero sí la caracterización más importante: la interior de cada personaje. Cada uno tiene su vida interior, su emoción, su carácter y retratamos la manera de ser de cada personaje”, compartió López Tarso.

Para su presentación del lunes, los actores alistan una función interactiva, pues harán un concurso de ofrendas para quienes compren boletos para ese día y los ganadores, elegidos por votación de la familia del histrión, podrán presentarlas en vivo al término de la obra.

Luego de que medios nacionales reportaran que la salud del histrión estaba grave debido a que tenía problemas para respirar y que usaba tanque de oxígeno, el actor, de 97 años, aclaró que no hay de qué preocuparse.