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Agencia Reforma

GLASGOW, Escocia.-Con un día de retraso, diplomáticos de casi 200 países llegaron finalmente ayer a un acuerdo ambiental en la COP26, destinado a intensificar los esfuerzos globales para luchar contra el cambio climático, pero que no incluye algunas de las mayores exigencias de ambientalistas y científicos.
El llamado Pacto de Glasgow por el Clima establece un claro consenso de que todas las naciones deben hacer mucho más, de inmediato, para evitar un aumento catastrófico de las temperaturas globales.
Describe los pasos específicos que el mundo debería tomar, desde reducir las emisiones de dióxido de carbono a casi a la mitad para 2030, hasta frenar el metano, otro potente gas de efecto invernadero. Establece también nuevas reglas para responsabilizar a los países por sus logros o la falta de ellos.
Sin embargo, entre otras cosas, el pacto deja sin resolver la cuestión crucial de cuánto y con qué rapidez cada nación debería reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero durante la próxima década, y deja a muchos países en desarrollo muy por debajo de los fondos que necesitan para hacer frente a los crecientes desastres climáticos.
Aunque muchos países mostraron su descontento por la falta de ambición del documento, también reconocieron que era mejor este pacto a nada.
El Primer Ministro británico, Boris Johnson, anfitrión del encuentro, admitió que «aún queda una cantidad enorme de cosas por hacer en los próximos años», pero destacó que «el acuerdo de es un gran paso adelante».
«Lo que hemos visto es mucho consenso y apoyo a estos textos, por imperfectos que sean», dijo por su parte el presidente de la COP26, Alok Sharma.
La aprobación del pacto quedó opacada por la intercesión de último minuto de India para suavizar el lenguaje crucial sobre el carbón y que el texto dijera «reducir gradualmente» en lugar de «eliminar gradualmente» la energía generada por el carbón, lo que decepcionó a varios países.
Al llegar a la cumbre, los líderes mundiales dijeron que su objetivo final era evitar que la Tierra se calentara más de 1.5 grados Celsius, en comparación con los niveles preindustriales. Más allá de ese umbral, los científicos advierten una catástrofe ambiental.
Pero incluso cuando los países prometieron intensificar sus esfuerzos climáticos, todavía se están quedando cortos.
Los planes que han hecho los gobiernos para frenar las emisiones de combustibles fósiles y la deforestación entre ahora y 2030 pondrían al mundo en camino de calentarse unos 2.4 grados Celsius este siglo, según analistas de Climate Action Tracker.
La falta de consenso entre los líderes llevó a extender la cumbre hasta ayer, más allá de su cierre oficial del viernes.

Queda a deber
Antes de la cumbre en Glasgow, la ONU estableció tres criterios para el éxito de la conferencia, pero ninguno de ellos fue logrado.
Qué se pedía
-Reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la mitad para 2030
-Ayuda económica de 100 mil millones de dólares de los países ricos a los pobres.
-Asegurar que la mitad de esos fondos sea destinado a apoyar a las naciones en vías de desarrollo a adaptarse a los peores efectos del cambio climático.
Qué se logró
-Alentar a los países a acelerar la reducción de emisiones, pero no establece el cuánto ni el cómo, ni impone sanciones por incumplimiento.
-Realización de consultas formales para crear fondos de financiación y para estudiar posteriormente los daños y pérdidas de los países más vulnerables.

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