Ricardo Vargas

El día de ayer nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador visitó nuestro estado, realizando por la mañana su tradicional conferencia mañanera en la catorceava zona militar. Fue un encuentro interesante, en donde nuestra alcaldesa y nuestro gobernador participaron y manifestaron su apoyo a la estrategia federal de perseguir un mayor crecimiento económico y un mayor desarrollo, así como el apoyo a la Guardia Nacional en las labores nacionales de procuración de seguridad pública.

La conferencia se dio un día después de que en redes sociales circulara de manera masiva un video en donde el hermano de AMLO, Pío López Obrador, aparece recibiendo dinero en efectivo de parte de David León, quien entonces fuera consultor político para el gobierno estatal de Chiapas. En los videos (son varios) se ve a ambos hablando sobre varias entregas de dinero en efectivo para apoyar “el movimiento” y la campaña naciente de MORENA y nuestro actual presidente rumbo “al 2018”. Los videos datan del año 2015, y en los que se han publicado hasta ahora, se calcula una cantidad aproximada de 2 millones de pesos que le fueron entregados a Pío López Obrador con el propósito de apoyar mitines políticos y eventos de campaña, con la intención manifiesta de que “el licenciado” Andrés Manuel supiera de dónde venían dichos recursos.

La historia es interesante porque sea da en un escenario en donde por dos vertientes el combate a la corrupción es por demás controversial y sonado. Por un lado, está la promesa permanente de nuestro presidente de combatir la corrupción, misma que lo catapultó a un claro e indudable triunfo en el verano de 2018, cuando él argumentaba que el principal problema que enfrentaba nuestro país era la corrupción en todos los niveles de gobierno, y que ello inhibía el crecimiento y el desarrollo económico (cosa que es evidentemente cierta).

Y por otro lado, está la conjetura mediática del caso Lozoya, en donde se está haciendo una cacería de brujas de políticos y funcionarios que tuvieron un papel importante en el sexenio pasado, utilizando a Emilio Lozoya como un testigo protegido. En este contexto, pues se da la divulgación de los videos del hermano de Andrés Manuel, y tan solo unas semanas después de que David León (quien entrega el dinero a Pío) fuera anunciado como director de la nueva empresa distribuidora de medicamentos que fuera creada por el Gobierno Federal, con el motivo expreso de reducir la corrupción en el sector salud a nivel nacional.

David León participó de manera intensiva en la campaña presidencial de Andrés Manuel durante el primer semestre de 2018, teniendo un peso importante en el área de comunicación y logística, a pesar de haber estado trabajando en un gobierno del Partido Verde y de ser militante de ese mismo partido. A finales de 2018, ya con MORENA en el Gobierno Federal, León fue nombrado director de la Coordinación Nacional de Protección Civil, cargo que mantiene teóricamente hasta la fecha pues no ha tomado posesión formal como director de la nueva división federal encargada de la distribución de medicamentos para el INSABI.

El problema de fondo no son los 2 millones de pesos, que siendo realistas, no pintan mucho para ganar una elección presidencial en México. El problema tampoco son los videos, ni que quien reciba el dinero sea el hermano de nuestro presidente. El verdadero problema es que ahora nuestro gobierno, quien hace dos días seguía atacando fuertemente los videos en donde se ve a Congresistas y líderes políticos recibir dinero en efectivo, ahora diga que estos videos no son lo mismo y que no pecan de la misma falta.

El problema de fondo es que lleguemos a creer que está bien “pecar poquito”, y que en verdad compremos la idea de que ese dinero era dinero del pueblo bueno, para apoyar a un movimiento moralmente correcto. Corrupción es corrupción, en cualquiera de sus formas y presentaciones.

Seguimos, al día de hoy y desde el cierre de 2018, sin tener crecimiento económico, sin generar empleos suficientes para la población que se incorpora al mercado laboral, seguimos sin reducir significativamente la pobreza, pero teníamos un combate sólido a la corrupción. Ahora ya no lo tenemos, ni siquiera eso. Sin duda, es una muy mala noticia para todos los mexicanos que alguna vez creímos en este cambio y en este movimiento.

 Soy economista del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y tengo un par de años escribiendo artículos de opinión. Escríbame. rvargas@publimagen.mx    @1ricardovargas