Saúl Alejandro Flores

“El futbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”.
Jorge Valdano

 Estimado lector, he decido comenzar esta entrega con una frase del destacado futbolista argentino Jorge Valdano, palabras que ante la pasión y fanatismo desmedido e irracional que se vive en torno a este deporte cobra vigencia lo dicho. En cuanto al tema de hoy ¿qué tiene que ver esa frase?, bueno, en primer lugar, la utilizo como un parafraseo para referirme a lo que se ha distorsionado en Aguascalientes en torno a la diversa y multifactorial problemática del agua, que no ha sido abordada con seriedad y se ha desviado o utilizado la salida fácil de culpar a la concesionaria, en donde la autoridad estatal y municipal ha dado otro uso al discurso casi como distractor.

Desgastar palabras, tinta, discursos, foros y mensajes reiteradamente en campañas electorales caen en el vicio fácil de responsabilizar primero a CAASA y luego a Veolia, la honestidad intelectual y fáctica en torno al agua nos dirá que el tema de la concesionaria es lo menos importante dentro de lo más importante, ahora sí parafraseo a Jorge Valdano.

Sé de la impopularidad de la empresa, de la facturación que no coincide con lo que considera el usuario haber consumido (no se revisan las fugas internas por parte del usuario), y en otras los constantes errores de medición y facturación, ambos temas se encuentran ausentes y de ahí está el descontento, pero también es real que no sólo la concesionaria presta el servicio, pues, a pesar de que es una empresa privada (tema tan satanizado de la manera más oportunista y vil por los vividores de la política electorera o bien por trasnochados que se asumen de izquierda y no son más que émulos de un “echeverrismo decrépito”), la responsabilidad de los servicios de agua potable y saneamiento jamás ha dejado de ser rectoría municipal. Amable lector, he dicho “jamás”, que los actores electorales (me resisto a llamarles actores políticos, porque usurpan la política, usurpan a la “polis” en un escenario que es monopolizado por estos personajes también como consecuencia de la ausencia de una sociedad civil que es la que le daría sentido a esa “polis”, más en una gobernanza auténtica del agua), pero jamás el municipio ha dejado de ser rector de los servicios, simplemente porque el Artículo 115 fracción III inciso a) así lo determina, así que ninguna persona o política puede privatizarlo a pesar de lo que diga, el rector siempre es el municipio, que no lo asuma es distinto.

La “salida fácil” de condenar a la concesionaria la han invocado con irresponsabilidad candidatos y gobernantes de todo el espectro de colores partidistas. En el mundo de los “hubieras”, si la autoridad municipal hubiera tenido la experiencia y conocimiento y se hubiera evitado ser una “bolsa de empleo para el pago de favores políticos” para sus directivos, hubiéramos tenido un escenario distinto, en razón de que se hubiera sabido qué auditar o exigir a pesar del título de concesión en donde también se ha querido esconder la ineficiencia de la autoridad, razones jurídicas para haberlo han existido, pero no era interés, fue y es más rentable caer en la perversidad del “miércoles ciudadano”, tener un malo en la concesionaria y un ángel en la autoridad municipal en turno.

El tema de la concesionaria ha sido y es lo menos importante de lo más importante, por el simple hecho de que lo prioritario es que “haya agua”, no sólo ahora, sino se garantice el abasto y distribución bajo parámetros de norma. Y ¿cómo se garantiza esto?, ¿sacando a la concesionaria? Claro que no. Aquí es importante contar con un plan multifactorial que considere lo que nadie ha querido hacer, o aquello que va más allá de los protagonismos de los diversos “mesías del agua”, poseedores de una visión excluyente y unilateral de agua.

Debemos ponderar una estrategia multifactorial, más allá de la obra y que deje de ser emprendida con personal con escasa preparación sobre el sector agua, aquí no se trata de ser miembros afines al grupo de poder en turno, tal y como ha sido, sino en experiencia y visión. Se debe ponderar el garantizar que tengamos agua de hoy hacia el futuro, articulando todos los componentes que demandaría esta estrategia. Ahora sí vamos por el tema de la concesionaria, que más que ello debe ser el cómo debe prestarse el servicio, ya lo he repetido incontables veces en este espacio, el problema no es quién lo presta sino cómo se presta, sino hay otro esquema y bajo qué reglas se debe prestar el servicio, entonces no importa que sea una empresa pública, mixta, otra empresa con intereses afines al grupo de poder en turno, cualquiera que sea, tendremos un “gatopardismo de los servicios de agua”, es decir, “cambiar para seguir igual”. Entonces, amable lector, que no le revuelvan los problemas y que usted tenga los elementos desglosados y transparentes, de no ser así, la simulación continuará. Nos vemos la próxima semana. No olviden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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