Y llegamos a la inevitable conclusión de otro año, cuando el recuento parece arrojar más pérdidas que ganancias cuando la aplanadora hollywoodense deja su rastro en los cines y la mente del público como un tornado de miseria argumental de tarifa billonaria que cada vez le cuesta más recuperar. Y de entre éste algoritmo avasallante también cada año brotan pequeños milagros que renuevan la fe en la creación cinematográfica, aquellos que armados de propuesta e iconoclastía alcanzan incluso a colarse a la cultura popular, amén de aquellos trabajos que, aún paridos de dicha maquinaria, también se erigen como instrumentos valiosos de éste arte que amamos y disfrutamos…aún si son los menos.

DRAMA

Cada inicio de año no falla en traernos aquellas películas que por meses serán lo mejor que veremos en salas hasta que el verano y posteriormente otoño nos brindan algunas sorpresas. En éste caso hablamos de aquellas que alcanzaron celebridad por su paso en festivales de prestigio o premiaciones de quinta como el Oscar pero que les aseguraron distribución incluso aquí en la provincia de la provincia, como fue el caso de “Anatomía de Una Caída”, absorbente drama legal donde el factor humano es esencial; “Zona de Interés”, la reexaminación de Aüschwitz sin malograr el peso de su terrible historia; “Vidas Pasadas”, soberbio drama que ahonda en la naturaleza del romanticismo desde una óptica asiática-norteamericana sin descalabros melosos en el camino; “Hojas de Otoño”, el trabajo más reciente de Aki Kaurismaki, cineasta finlandés que con ésta modesta pero profunda obra se consolida como uno de los pocos autores de cepa; “El Aprendiz”, muestra de que una biopic no puede o debe enfocarse tan sólo en los elementos que mitifican a un personaje, más cuando éste es el vilipendiado Donald Trump.

CIENCIA FICCIÓN

Sin lugar a dudas el director Denise Villeneuve ya no tiene algo que probar después de una carrera tan prolífica y contundente, y para muestra tenemos su secuela de “Dune”, excelente trabajo que no sólo mantiene amplios rasgos de fidelidad con el material fuente, también consolida una mirada plástica y narrativa muy particular conforme el idiolecto de su director. Una gran película que maximiza todos sus recursos y balancea entretenimiento con la épica cinematográfica. La otra cara de la moneda en términos argumentales y alcance dramático fue “La Sustancia”, obra que recapitula el discurso de David Cronenberg sobre el horror corporal para disertar con mucho ingenio, potencia y visceralidad sobre el culto a la personalidad, el edadismo y los absurdos cánones de belleza post-influencers con un reparto que sublima a sus personajes, un guion certero y sin concesiones y una dirección de Carolie Fargeat atrevida e impetuosa.

ANIMACIÓN

Por fortuna hace mucho que el formato animado dejó de ser exclusivo para el entretenimiento pueril y “Mi Amigo el Robot”, producción española que adapta una novela gráfica de Sonia Sander, prosigue con ésa línea, manejando una sencilla pero concisa historia sobre la amistad donde un retraído perro neoyorquino construye un robot que a la postre se convertirá en su mejor amigo, hasta que las circunstancias los separa. Éste trabajo en 2D digital deja claro que la ambición narrativa siempre superará a la ambición tecnológica en cuanto a alcances dramáticos y propuesta, pues éste filme prefiere desarrollar sin un solo diálogo una trama universal enfocada en la soledad, la identidad y el afecto con bastante eficacia y astucia antes que agraviar la inteligencia y sensibilidad del espectador con arrebatos cursis e historias mojigatas o maniqueas tipo “Robot Salvaje”.

STREAMING

Con la proliferación de oferta cinematográfica en las cada vez más robustas y numerosas plataformas de streaming resulta complicado en pocas líneas sintetizar lo mejor al respecto, pero sin lugar a dudas “Samurái de Ojos Azules” para Netflix fue de lo mejor no sólo en cuanto a animación sino en historia, caracterizaciones, exploración psicológica y emocional y una rica trama que bebe de lo mejor en cuanto al cine jidaigeki clásico, mientras que “Desprecio” de Alfonso Cuarón en Apple TV+ deja claro que es uno de los autores mexicanos a tener siempre en cuenta cada vez que realiza un proyecto en los Estados Unidos con su dramatismo sin diluir mediante una complicada pero complicada historia de traiciones, recelos, maquiavelismo y conducta tortuosa.

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