La relación que tenemos como humanos con el agua es vital, por eso algunos utilizan el sobrenombre de vital líquido como sinónimo, y una de las formas colectivas nos relacionamos con ella es la lluvia, ese fenómeno natural, pero que de una u otra forma se tienen dos caras cuando ocurre: una es en forma de ausencia, que produce sequías, y por ende problemas relacionados con la insalubridad, que se transforma en innumerables enfermedades y hasta la muerte, des el ganado u otras especies de animales hasta de los mismos seres humanos, por otro lado, la lluvia en exceso puede provocar caos, inundaciones y en las ciudades que no proveen estas contingencias vehículos, hogares y personas tienen que soportar sus inclemencias, pero hasta grandes desastres como el que se espera por la llegada a costas mexicanas del huracán Beryl qué aunado a la falta de previsión de los gobiernos se exponencial sus efectos.
Por otro lado, en el entorno de las artes, la idea de lluvia está asociada poéticamente con el amor, melancolía como telón de escenas románticas.
En mi caso, al pasar mi niñez en una casa que tenía parte de su construcción de adobe, cuando llovía generaba ese característico olor a tierra mojada, que aún hoy de adulto me genera satisfacción, trato de recordar además como en la niñez cuando llovía realizábamos barcos de papel que seguíamos su trayectoria por varias calles, hasta que se hundían o perdían. También recuerdo las lluvias nocturnas que el sonido de algún rayo me despertaba y duraba un tiempo -hasta que conciliaba el sueño- escuchando el constante y relajante sonido del agua en su expresión de llovizna, por la mañana al ir a la escuela las calles parecían recién lavadas y relucientes, el pavimento tomaba un color gris oscuro por la humedad que generaba un paisaje diferente al de siempre.
La lluvia en Aguascalientes no es un clima constante, aunque en nuestro nombre lleve su principal elemento -el agua- por lo que hay meses que no aparece, o su presencia es muy escasa, y es donde entra la sequía, una sequía que destruye y genera desesperación. Existen países con sequías permanentes, con sectores áridos. La realidad es que el presente y futuro del agua en nuestro estado, no hace honor a su nombre, y de eso tenemos que ser conscientes.
Los estados o sociedades que tienen a la lluvia como habitual compañera saben cuándo llegará, cómo usarla o el trato que hay que darle; aquellos que estamos viviendo estas otras circunstancias, donde sufrimos la inclemencia de la escena, tenemos que ver al agua en lugar como una bendición.