Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha dispuesto que, mañana 15 de noviembre, los Consejos Técnicos Escolares (CTE) deben reunirse con docentes y directivos de todos los niveles de Educación Básica; esto es, en un CTE deben estar maestras y maestros de Educación Inicial, Preescolar, Primaria y Secundaria (de un área geográfica), para en conjunto analizar,  discutir y encontrar formas de cómo mejorar la atención de los alumnos de Educación Básica. Para tal efecto, cada Consejo se realizará en los siguientes momentos: presentación de todos los asistentes a la sesión; mensaje del Secretario de Educación Pública; identificación de mitos, creencias y culturas de las distintas escuelas que conforma la Educación Básica; presentación de los Proyectos Escolares  de Mejora Continua. En cinco horas debe desahogarse esta agenda de trabajo, por lo que no habrá tiempo para  analizar, con profundidad, los contenidos programáticos ni para generar  propuestas  de solución en los diversos aspectos pedagógicos.

En Aguascalientes llueve sobre mojado ya que, en esta Entidad, durante los años 90 se laboró de manera articulada entre los niveles de Educación Básica; siendo Gobernador  Otto Granados Roldán. Antes de su administración, todos los supervisores escolares tenían instaladas sus oficinas  en la Ciudad Capital; desde donde “supervisaban” las actividades  escolares de todo el territorio estatal. Jesús Álvarez Gutiérrez, entonces Director General del Instituto de Educación, diseñó y operó el siguiente proyecto educativo: los supervisores de preescolar, primaria y secundaria, fueron instalados en los lugares donde estaban ubicadas las escuelas bajo su respectiva responsabilidad: en Asientos, Calvillo, Pabellón de Arteaga, Rincón de Romos, Tepezalá, San José de Gracia y en todos los demás municipios foráneos; y la Ciudad Capital fue dividida en diez zonas. Los supervisores de los tres niveles de Educación Básica fueron colocados en un sólo edificio con el objeto de que trabajaran de manera vinculada; juntos diseñaban y ponían en marcha proyectos para mejorar la Zona de Educación Básica (ZEB); entre todos llevaban seguimientos pedagógicos en las escuelas y, también, en colectivo solucionaban los  problemas que se presentaban en el desarrollo de sus funciones. Al finalizar el ciclo lectivo, autoridades del Instituto de Educación (IEA) evaluaban el aprovechamiento escolar de todos los alumnos del Estado, comprobando que los avances, en cada año, eran progresivos y altamente satisfactorios, a grado tal que Aguascalientes se convirtió en Modelo Educativo del país. Varias entidades federativas visitaron el Estado con el fin de conocer la organización y el funcionamiento del Modelo para replicarlo en sus escuelas; pero, al parecer, por diversos factores no lograron concretar la experiencia que en Aguascalientes dio extraordinarios resultados.

Con el cambio de las administraciones el Modelo descrito se fue diluyendo y se volvió a las viejas rutinas. Ciertamente, una administración intentó darle nueva vida al Modelo; para ello construyó flamantes edificios que hoy se conocen como Unidades Regionales de Servicios Educativos (URSE); pero, curiosamente, estas instalaciones más bien sirvieron para albergar a la creciente burocracia. En estos edificios están los supervisores de los tres niveles de Educación Básica (de una zona geográfica), con sus respectivos apoyos;  pero cada quien realiza el trabajo de manera individual y aislada; con resultados poco relevantes.

Bien harían las actuales autoridades del Instituto de Educación en recuperar aquellas experiencias exitosas que elevaron, de manera importante, la Educación Básica en Aguascalientes. Salvo que tengan en mente y en sus escritorios mejores proyectos. De ser así, también es bueno que los den a conocer para que maestros,  directores y  supervisores, los operen en las escuelas por el bien de la educación de los niños, los adolescentes y los jóvenes  del Estado. El tiempo ha estado pasando en medio de la simulación y el ahí se va. Los alumnos y los padres de familia, aparte de discursos, merecen una mejor educación.