Esta mañana, en un hecho sin precedente desde el inicio de la Soberana Convención Militar Revolucionaria de Aguascalientes, arribaron a esta ciudad alrededor de 6,000 soldados de las fuerzas del general José Isabel Robles, que como se sabe, militan en la División del Norte. Junto con estas tropas, llegaron también cinco trenes cargados de artillería de diversos calibres.
Evidentemente, este acto compromete los acuerdos de la Convención y constituye una franca violación de la ya de por sí endeble neutralidad de la ciudad de Aguascalientes. Según pudimos enterarnos, el viaje se realizó con permiso del señor presidente de la República, general Eulalio Gutiérrez, y tiene por objeto el aprovisionamiento de pastura para el ganado de la División del Norte, así como de alimentos para la tropa, aunque no queda claro el por qué de los cinco trenes de artillería en un viaje de estas características.
Por lo que toca a los trabajos de la Convención, si bien es cierto que la sesión de hoy estaba programada para iniciar a las 12 hrs., no fue sino hasta las 15:30 en que dio comienzo, debido a la llegada de la División del Norte, y a la desvelada de anoche, con motivo de las celebraciones por la elección del general Gutiérrez, por lo que casi nadie estuvo presente a la hora en que se citó.
Los trabajos comenzaron con la discusión del inciso tres del artículo cuatro del dictamen aprobado el día 30, que prescribe que “dicho presidente protestará ante la Convención cumplir y hacer cumplir el programa de gobierno que emane de ella, así como sus demás acuerdos”.
Samuel M. de los Santos opinó que 20 días era muy poco tiempo para llevar a cabo ningún proyecto de gobierno, además de que la elaboración del documento de referencia ha sido postergada hasta el día 20, cuando se incorporen los zapatistas.
La fracción fue aprobada después de modificarse en dos ocasiones, quedando de la siguiente forma: “dicho presidente protestará ante la Asamblea cumplir y hacer cumplir los acuerdos que de ella emanen”.
A continuación se discutió la fracción cuarta, referente al nombramiento de general de división para el señor Carranza, que finalmente fue aprobado. Cabe destacar que durante la discusión se suscitó un desorden tal, que la sesión fue suspendida mientras se restablecía el orden, cosa que se logró unos 20 minutos después.
Sobre el voto de gracias que se propuso en la fracción quinta del citado artículo cuatro, luego de ser discutido, Eugenio Aguirre Benavides pidió su retiro, por lo que el sexto, relativo a la supresión de las jefaturas de los Cuerpos de Ejército y Divisiones pasó a ser el quinto.
Al debatirse, Obregón se opuso a la supresión de las divisiones, porque de esa manera, el Ejército Constitucionalista quedaría reducido a la guerrilla, aunque aceptó que es necesario suprimir las jefaturas de los Cuerpos de Ejército, por estorbar el desempeño de la Secretaría de Guerra.
De acuerdo con su parecer, tendrían que establecerse 30 comandancias militares en los estados y territorios federales. “Las jefaturas de los generales Villa, González y la mía son peligrosas -aseguró el sonorense-, pues recuerden los casos de Huerta y Pascual Orozco”.
“Además -continuó-, la revolución sube mucha basura y puede haber jefes inferiores a sus subalternos. Mañana podemos corromper, y si yo me pronuncio contra Perico de los Palotes, esto no lo digo por el general Eulalio Gutiérrez, mis soldados me seguirán, y he allí el peligro”.
“Debemos poner nuestras tropas a disposición de la Secretaria de Guerra -dijo finalmente-, pero me opongo a la supresión de las divisiones”.
El dictamen de este quinto apartado fue retirado para reformarlo. El texto que se aprobó fue el siguiente: “Quedan fraccionados en brigadas los Cuerpos de Ejército y las Divisiones que tienen actualmente el Ejército Nacional. Las fuerzas pasarán en su totalidad a depender directa y exclusivamente de la Secretaría de Guerra. El ejecutivo dispondrá la forma en que las respectivas fuerzas deberán guarnecer los distintos estados de la República”.
Luego pasó a discutirse la fracción séptima, ahora sexta, pero el debate fue interrumpido por los delegados Siurob y Lugo, que propusieron el envío de comisiones para notificar al Primer Jefe y al general Villa sus ceses, así como el nombramiento de Presidente Provisional, aprobándose también el texto que llevarán los comisionados, que fue elaborado a partir de los dictámenes que se han aprobado en estos últimos días.
Para notificar al señor Carranza fueron elegidos los generales Álvaro Obregón, Antonio Villarreal, Eduardo Hay, Felipe Gutiérrez y Eugenio Aguirre Benavides.
La comisión que comunicará los acuerdos al general Villa estará integrada por los delegados Juan Cabral, Martín Espinosa, Fidel Ávila, Enrique Paniagua, Samuel Vázquez y Miguel Ángel Peralta, aunque Roque González Garza informó que el general Natera, presidente en funciones, tenía en su poder un sobre con la respuesta del general Villa a la Asamblea.
Mientras esto ocurría una mujer se introdujo en el patio de butacas del teatro, con la intención de hacer uso de la palabra, cosa que impidieron algunos delegados, sacándola del lugar.
Acto seguido, el secretario leyó una propuesta en el sentido de que esta sesión se levante para continuarla en México el día cinco, en la Cámara de Diputados. Roque González Garza protestó airadamente alegando que se trataba de una maniobra para trasladar la Convención a México sin antes saber qué actitud asumiría el señor Carranza, que en su opinión, desconocerá todos los acuerdos de la Asamblea.
Por su parte, Samuel M. de los Santos propuso que, en vista de que dos comisiones deben cumplir misiones de importancia, se suspendan las sesiones por tres días, al tiempo que propuso también que la Convención se traslade a México.
Nuevamente, González Garza reiteró que mientras no se conozcan las respuestas del señor Carranza y el general Villa, la Convención no debe moverse de aquí. José Inocente Lugo aseguró que no había por qué tener miedo de cambiar de sede y el general Hay salió en defensa del señor Carranza, aseverando que éste es honrado y que no haría nada contra la Convención. “Nosotros hemos venido al norte sin tener miedo a Villa -recordó-; los delegados deben ir a México sin miedo al señor Carranza”.
Finalmente fue Pánfilo Natera quien zanjó la cuestión al citar a sesión para mañana a las 10 hrs. Por su parte, Felipe García Vigil recordó que aún no se ha aprobado el artículo transitorio, que dice: “esta ley comenzará a surtir sus efectos según se comunique al señor Carranza, a Villa, a los gobernadores de los estados, a los jefes políticos de los territorios, a los generales con mando de fuerzas y a los comandantes militares”.
Sin embargo nadie hizo caso y los representantes comenzaron a salir, por lo que se perdió el quórum, ya que según informó De los Santos, sólo había 61 delegados, de los cuales sólo 18 eran villistas. La sesión se suspendió a las 23:45 hrs.