Esta colaboración la dedico a todos aquellos que han dejado huella
en el sector agua y que en un lapso de trece meses han partido
de este mundo, Muchas gracias por su legado. Descansen en paz.

Saúl Alejandro Flores

Hablar del tiempo a futuro parece algo más que un cuerpo celeste distante, que no puede atraparse con la mano, demanda paciencia y constancia, es así como se puede alcanzar el futuro. Hace diez años con escasos días llegué con quien fue mi maestro universitario el Lic. Asunción Gutiérrez Padilla, en una ocasión en el transcurso del 2003 en que yo escribía sobre otros temas, me ofreció poder escribir cuando me decidiera, así que el día llegó siete años después platicamos y le dije que escribiría sobre agua, un tema en el cual ya me había inmiscuido en un viaje sin retorno, ya había escrito documentos, programas, leyes, reglamentos, acuerdos, artículos, ponencias, etc. Consideré que ya era el momento con cierta experiencia en el sector para escribir de manera constante e ininterrumpida. Así comenzó este capítulo de mi vida.
Sigo en el diario ahora bajo la dirección de la Lic. Irma Ramírez Guzmán, a quien agradezco haberme mantenido la puerta abierta, al equipo de trabajo, como el Sr. Ornelas y Rodolfo Edrehira y muchos más a quienes agradezco profundamente sus atenciones.
A cada uno de los lectores asiduos y ocasionales, pues gracias a ellos es posible esta columna, debo decir que me encantaría hablar de logros y casos de éxito cada semana, pero nuestro país cada vez se aleja más de hacer lo necesario, mi estado y ciudad, igual, debo confesar que por mi mente no aparece la idea de abdicar por el letargo o indiferencia, al contrario así como inicie la columna de hoy, parece una meta lejana, pero cada vez es más cercano conforme se avanza, la distancia se acorta para que el eco de las recomendaciones lleguen a un buen puerto, quiero precisar que mis colaboraciones no son un puñado de buenas intenciones, están basadas en la experiencia acumulada y enseñanzas de quienes aprendí, como el Ing. Emiliano Rodríguez a quien recuerdo como uno de mis mejores jefes y compañeros como Enrique Guzmán Ortega, otros lamentablemente ya no están con nosotros, este año ha sido trágico se fue el ing. Enrique Dau, Alfonso Rodríguez Ferreira, Agustín Báez, y muchos más a quienes guardo mi agradecimiento, lo cual ha sido una pérdida para el sector agua a nivel nacional.
Mencioné que durante estos diez años la mayor parte de quienes toman decisiones a nivel nacional, así como en gobiernos estatales y municipales, han sido erráticos, o bien indiferentes, debe decirse que ni legisladores, quienes solo obedecen a lo que indique el liderazgo de su partido y proponer lo que atraiga votos, no lo que solucione el problema, cabe señalar que las iniciativas que ahora se encuentran tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados tienen inercialmente ese común denominador, las legislaturas locales están igual, Aguascalientes no es novedad lo errático e irresponsable y que sólo obedece a proyectos de control político electoral y alcanzar el poder, ningún mérito o algo que destaque sino sólo lastre; el gobierno del estado no ha entendido la transversalidad, sigue anclado en la visión de obra y ya. Los municipios por su parte en una espiral descendente que los llevará a tocar fondo, los casos más dramáticos son Rincón de Romos y Pabellón donde jamás entendieron la importancia de lo técnico y despojarse de lo populista, el municipio capital en una simulación también electoral y omitiendo los pasos fundamentales, se fueron cinco años esenciales y no se hizo lo necesario. Fue más importante el proyecto político y cómo financiarlo a costa de lo que sea.
El agua es un bien escaso a esto hay que sumarle la ausencia de una política de administración y gestión, luego la incomprensión e incapacidad de quienes toman las decisiones, podemos adicionar la ausencia de una planeación y cuando hay avances en ella, la incomprensión hace su aparición, luego cuando hay avances en la gestión y visión como sucedió en el municipio de Jesús María 2017-2019, los avances pasan a segundo plano por que el viejo estilo vuelve a sus anchas. Aguascalientes ha padecido también una ausencia de unidad en quienes cuentan con experiencia; pareciera que es más importante el conseguir trabajo y denostar los logros, en vez de sumarse y seguir aprendiendo, es más atractivo seguir anclados en repetir lo mismo que está probado no resulta, no se sabe innovar. Entonces, no vale la pena tirar la toalla, aquí seguiremos insistiendo semana con semana, insistiendo sobre implementar política hídrica, planeación, una revolución en la prestación del servicio público, replantear el rol del agua y ambiente, “formar una escuela del agua” y no que cada profesionista vaya por su lado, denostando y no sumando. Mis queridos lectores, mil gracias por su generosidad, mientras tenga vida seguiré cada semana, nos vemos el próximo viernes, no sin antes recordarles la importancia de emprender una auténtica política hídrica que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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