Llega Bono al sexto piso

CDMX.- Cuando Paul Hewson eligió, después de haber jugado con varios alias y desecharlos, el nombre artístico Bono, seguramente no imaginó que miles de personas en todo el planeta acabarían coreándolo. Y hoy, al cumplir 60 años, no será la excepción; ni siquiera en forma virtual.
Su célebre apelativo proviene de una tienda de artículos para la sordera llamada Bonavox en su natal Dublín. Descubrió que en latín significaba “buena voz” y entendió que podría ser el gancho para conectar con las audiencias. Bono, quien con el tiempo dio cuenta de talento y carisma, asumió sin pudor el liderazgo de U2 desde el principio y catapultó a la banda a otra galaxia, a comer en la misma mesa que solamente pueden hacerlo elegidos como Elvis, los Beatles o los Stones.
Desde el escenario, primero ante unos cuantos y después frente a auténticas masas, enarboló la bandera del rock en honor a tantos ilustres que lo influyeron, como Dylan, Springsteen, Ramones y los antes mencionados. A la par, hizo suyas causas como la de Nelson Mandela, la de Martin Luther King o la de Aung San Suu Kyi, por citar algunas. Con decidida rebeldía e inspiración empujó a mandatarios de los países más poderosos a asumir el compromiso de cambiar el mundo con metas ambiciosas en materia económica.
Himnos como “Pride (In The Name Of Love)”, “One”, “With Or Without You”, “Sunday Bloody Sunday”, “Bad” y “New Year’s Day” marcaron a varias generaciones a partir de la década de los 80 de la manera en que Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen intuyeron que debían hacerlo. La gran mayoría de las canciones de la banda fueron escritas por Bono. Sus inseparables compañeros completan la fórmula del éxito. Para trascender, el don de gentes del frontman puso el resto. (Miguel González/Agencia Reforma)