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Agencia Reforma

CARACAS, Venezuela.-El oficialismo y la disidencia de Venezuela, que acude a las urnas por primera vez desde 2017, buscaron ayer ganar el último apoyo posible en el cierre de la campaña electoral para los comicios regionales del domingo.
Durante la jornada, chavistas y opositores pidieron el voto y repartieron folletos unos frente a otros en varias zonas de la capital, sin que se reportara ningún inconveniente, según EFE.
«(Los comicios servirán) para dar una lección democrática, para que los imperios del mundo aprendan a respetar a Venezuela», subrayó la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, en un acto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Miranda.
La elección para Gobernadores, Alcaldes y concejos municipales es una prueba importante para la Oposición, que se abstuvo en las elecciones presidenciales de 2018 y en las parlamentarias de 2020.
«Aquí no hay agua, no hay luz, no hay comida, no tenemos nada, pero sí esperanza», dijo Eva Prieto, una abogada de 52 años, en el cierre de campaña de Manuel Rosales, candidato opositor para el estado Zulia.
La votación también es una prueba de la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral, que en mayo incluyó a dos opositores entre sus 5 directores principales, lo que la convierte en la junta más equilibrada en 17 años, según sus miembros.
Participarán, además, unos 130 observadores de la Unión Europea.