En tanto el área de Regulación Sanitaria se mantiene atenta en mercados, tianguis y farmacias para evitar que se ofrezcan productos milagro como la cura del COVID-19 como pudiera ocurrir, también se pide a la ciudadanía que no compre medicamentos que “les han dicho o han leído” curan esta enfermedad.

El director de Regulación Sanitaria, Octavio Jiménez Macías, refirió que en los primeros días de la contingencia hubo visos de escasez de paracetamol, pues al saber que el dolor de cabeza intenso, la fiebre y malestar general son algunos de los síntomas del COVID-19, hubo quienes lo adquirieron inclusive para descartarlo al enfrentar otras enfermedades propias del cambio de clima.

“En el transcurso de la pandemia ha circulado falsa información, sobre todo en redes sociales, en los que se advierte que algunos medicamentos podrían servir como tratamiento para el coronavirus como la hidroxicloroquina y que durante algunos días tuvo alta demanda en las farmacias, y esto dejó sin suministro a personas que lo necesitaban en realidad por enfrentar lupus eritematoso sistémico, una enfermedad que por nada debe interrumpir las tomas”.

Pero también hubo quienes necesitando tratamientos específicos, se dedicaron a comprar medicinas para tener almacenadas por si se llegaban a requerir y no pudieran salir de casa; ante esto el reiterado llamado para que no se hagan compras de pánico de medicamentos, ni de los recetados ni por suponer que los van a necesitar durante la cuarentena, pues esto limita la adquisición para quienes pudieran sí requerirlos con urgencia.

Jiménez Macías comentó que en esta temporada de pandemia por COVID-19 las redes sociales han sido de ayuda, pero también han generado información falsa que ha puesto más nerviosa a la población que cree lo que le dicen o leen sin verificar la veracidad, y llegó un momento en que se generó escasez de algunos medicamentos pero que al parecer en la actualidad ya está un poco más controlado.

“La sugerencia siempre ha sido evitar la automedicación, más en este tiempo de pandemia, pues al hacerlo se corre el riesgo de disfrazar un cuadro clínico que pudiera ser COVID-19 y no sólo retrasar la atención, sino también ser foco de contagio para quienes están en convivencia”, concluyó.