La violencia intrafamiliar ocasionada a niños y niñas, representa uno de los tratos más crueles y denigrantes que pueden existir sobre la persona, expuso la diputada Elsa Amabel Landín Olivares.
“La violencia que ejercen padre o madre sobre sus hijos menores, independientemente de las huellas físicas y el dolor, deja marcado el desarrollo de su personalidad y definen gran parte de desarrollo que el menor tendrá para conducirse en la vida.
Dijo que en Aguascalientes, la violencia familiar ha ido a la alza; según el Semáforo Delictivo en lo que va del año se registraron 887 casos de violencia familiar, lo que habla de un incremento en comparación con el mismo periodo en 2018, año en el que acontecieron 604 sucesos de violencia.
Los indicadores de vulnerabilidad sobre los niños son situaciones como el alcoholismo de su padres, su nivel educativo, o que simplemente es un padrón que se repite porque padre o madre en su momento, también fueron niños golpeados.
Esto desencadena una serie de trastornos en la personalidad del menor como lo son los problemas de conducta, hiperactividad, discapacidad o marcas por lesiones, y hasta depresión y falta de integración social del menor, víctima de violencia.
Esta clase de delitos quedan impunes, muchas de las veces el agresor por tratarse de sus propios padres es quien asume la conducta como algo que es visto como parte de la normalidad de formar a un hijo.
“Sin embargo, familiares, vecinos, profesores y autoridades del Sistema Integral de la Familia somos corresponsables de denunciar al tener conocimiento de los hechos y no convertirnos en cómplices del sufrimiento de un niño o niña, al no tomar acción legal en contra de este tipo de acciones”.
Si bien el marco normativo actual es claro en visualizar este tipo de hechos como un delito contenido en el código penal, el castigo de una pena de prisión de 1 a 4 años se queda muchas veces corto a comparación del daño sufrido por la víctima menor de edad; agresiones salvajes como la quemaduras con cigarro, fracturas en las extremidades, desfiguraciones del rostro, son algunos de los tratos infamantes que van más allá de una simple lesión y se convierten en casos de tortura cotidiana.
Exhortó a las autoridades educativas así como las encargadas de la protección al menor, para que presenten las denuncias correspondientes sobre los hechos que sean de su conocimiento, evitando ser cómplices.
Finalmente, hizo un llamado a la población a sumarse a un frente común, y evitar estos atropellos.