Por Itzel Vargas Rodríguez

El futbol mueve muchas pasiones a nivel internacional, y en México como es de esperarse, no es la excepción.

Desde hacía ya tiempo que parte de la tradición en los estadios de cualquier partido: nacional, local, y hasta en las cascaritas del barrio, el grito “eeeh p…o”, se había hecho una clara forma de desahogo a modo de broma, pero también de reto ante el enemigo o contrincante en el juego de ese momento.

Y así, esta práctica se convirtió en una costumbre recurrente que traspasó fronteras y que en juegos que se realizaban ante equipos internacionales mostraban a todas luces un grito cantado, coordinado, que poca gente realmente entendía.

Al final, la FIFA llamó la atención a la afición mexicana, invitando a evitar este grito si se decía con fines de ridiculización homofóbica.

Y entonces un sentimiento de duda y disonancia llegó al pueblo mexicano, porque dicha frase, no es propiamente una ofensa… y sí, aunque lo vemos más como una frase burlona “entre cuates”. Y tampoco utiliza “la palabra altisonante” con el fin de menoscabar haciendo referencia a una persona homosexual… y también… digo, finalmente así se le dice de forma despectiva a un gay en las calles.

Pero luego fue pasando el tiempo, siguió aquel grito, ya tan recurrente por ser una costumbre arraigada de décadas… y los organismos internacionales de futbol continuaron con sus llamadas de atenciones.

La última llegó hace poco, durante la Copa FIFA Confederaciones en Rusia, donde de plano se tuvo que sacar del partido a aquellos aficionados que entonaban el dichoso cántico de ofensa.

El asunto se ha convertido, paulatinamente, en una bola de nieve. La Selección Mexicana ya ha sido advertida de que su afición tiene que evitar esa porra en partidos, o de lo contrario comenzará a afectar al propio equipo de futbol nacional.

En fin, un verdadero brete, que ahora la Concacaf pretende menguar mediante una campaña que se llama “Vivamos en estado de gol”, que justamente, pretende promover los valores positivos del deporte y del convivio durante los partidos. Pero es sólo un video promocional, una parte de acción a un monstruo que solucionar.

Porque un problema tan grande, como lo que significa reeducar a toda una población que en lo ancho y largo del país se ha acostumbrado y ha hecho de la famosa frase “eeeh p…o” algo cultural, no se reaprende de la noche a la mañana.

Tanto la Selección Mexicana, como la Concacaf y organismos deportivos implicados, debieran ya realizar un plan comunicativo serio, de la mano de entes gubernamentales y educativos, no sólo hechos aislados como un video en redes sociales, o un acuerdo de palabra.

Se puede prevenir en un partido que la afición se prive de decir la dichosa frase, pero para que realmente exista un cambio cultural, de entendimiento sobre todo en el aspecto de que otras naciones lo encuentran sumamente ofensivo, homofóbico y discriminatorio, es un paso para dar muy grande, que requiere de acciones intermedias contundentes, entre ellas, la de una campaña de comunicación motivacional y que apele al raciocinio popular.

Una campaña que nos haga entender que los dichos “entre compas” a modo de carrilla, en otros contextos son de muy mal gusto.

Veremos cómo reaccionan y se organizan estos organismos deportivos al respecto.

itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz