El Obispo Juan Espinoza Jiménez hizo un llamado a no normalizar la violencia ni justificar el aborto, la corrupción o el debilitamiento de la familia, durante la homilía pronunciada en la Catedral de Aguascalientes.
Ante los fieles, cuestionó si como sociedad se está optando por prácticas que atentan contra la vida y la dignidad humana, como guardar silencio ante actos de corrupción, recurrir a medias verdades para quedar bien o aceptar por capricho la nulidad del matrimonio. Advirtió que la fe no puede reducirse a un acto emotivo, sino que debe traducirse en una transformación real de la conducta personal y social.
Subrayó que no se puede participar en la Eucaristía y continuar viviendo como si nada cambiara. En ese sentido, reconoció que la Diócesis de Aguascalientes ha sido bendecida con una fe profunda en sus familias y con tradiciones vivas, pero insistió en que esa riqueza espiritual debe reflejarse en coherencia social.
El Obispo recordó que no somos marionetas del destino, sino responsables de nuestras decisiones. Señaló que en México con frecuencia se diluye la responsabilidad personal bajo expresiones que minimizan las faltas; sin embargo, enfatizó que cada acto de corrupción, cada mentira y cada expresión de violencia tienen consecuencias personales y sociales.
En su mensaje afirmó que no se trata solo de no matar, sino de evitar el odio, el insulto y la descalificación del hermano en un México herido por la violencia y el homicidio. Añadió que el homicidio no comienza con un arma, sino con el desprecio del otro.
Finalmente, convocó a los cristianos de Aguascalientes a ser constructores de reconciliación, a defender la fidelidad matrimonial en una cultura hipersexualizada y a fortalecer a la familia como columna de la sociedad, al señalar que el país necesita conversión más que estrategias.