A partir de este año se estima que la pirámide poblacional del estado se invertirá, resultando en un mayor número de adultos mayores que jóvenes, por lo que esta transformación demográfica traerá consigo numerosos desafíos tanto para la sociedad como para el sistema de salud pública, afirmó Jairo Marentes Betanzos, presidente de la Asociación de Geriatría y Gerontología.

En base a proyecciones del INEGI, el especialista destacó que se espera que hasta dos adultos mayores vivan en cada familia, lo cual implicará un incremento significativo en los gastos sociales y de salud pública. Este envejecimiento poblacional es reflejo de una mayor esperanza de vida, atribuible a mejoras en la calidad de vida, avances en estudios médicos y medicamentos, así como a una mayor atención pública.

Sin embargo, el aumento en la longevidad no necesariamente significa una disminución en las complicaciones de salud. En cambio, las enfermedades crónicas como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial, junto con sus complicaciones como retinopatías, alteraciones cardiológicas e insuficiencia renal, seguirán siendo prevalentes.

Apuntó que la Asociación de Geriatría y Gerontología se dedica tanto a la parte social como a la académica para promover una cultura de atención integral al adulto mayor. Según Marentes Betanzos, uno de los objetivos principales es «geriatrizar» a la población, lo que implica fomentar una cultura de atención, prevención de enfermedades y diagnóstico oportuno.

Para lograr estos objetivos, dijo que la asociación se enfoca en capacitar a una amplia gama de profesionales de la salud, incluyendo geriatras, gerontólogos, psicogerontólogos, psicogeriatras, enfermeros gerontológicos y terapeutas especializados en geriatría, con lo que se busca concientizar a estos profesionales sobre la importancia de las medidas preventivas, la atención integral y la mejora de la calidad de vida de los adultos mayores.

Estableció que Aguascalientes cuenta con aproximadamente 207,216 personas mayores de 60 años, según datos del INEGI. A pesar de esta significativa población de adultos mayores, el estado enfrenta una falta de cultura en la atención a esta demografía.