Natalia Vitela
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Si México hubiera tenido un desempeño promedio, respecto de países de economías similares, en el manejo de la epidemia de Covid-19, se habrían evitado alrededor de 190 mil muertes por todas las causas en 2020, concluye un estudio elaborado por el Institute for Global Health Sciences (UCSF).
Según el análisis La respuesta de México al Covid-19: Estudio de caso, de la Universidad de California, fallas en la incorporación de evidencia científica relevante a las políticas aplicadas, incapacidad para reconocer errores y corregir la estrategia, falta de una respuesta nacional coherente y unificada de las autoridades son algunos de los errores que advierten.
“Las autoridades no han transmitido un mensaje correcto y coherente ni han reforzado las medidas de salud pública a través de su propio comportamiento”.
Así mismo consideran una falla, la política de pruebas muy restrictiva que socavó la capacidad de detectar brotes y controlar la transmisión. Todo ello sumado a un sistema de salud con rezago crónico.
México fracasó en su respuesta a la pandemia en relación con países comparables al tener una de las tasas más altas de casos y muertes por Covid-19 concluye el estudio en el que participaron Jaime Sepúlveda, director ejecutivo del Institute for Global Health Sciences y los investigadores Mariano Sánchez-Talanquer y Eduardo González-Pier, entre otros.
“Los casos y muertes se han concentrado desproporcionadamente en los municipios con mayores niveles de marginación socioeconómica, especialmente en las zonas urbanas”.
El estudio establece que la evidencia disponible apunta a una alta proporción de muertes extrahospitalarias, alrededor del 58 por ciento, grandes desigualdades en el acceso a pruebas y atención médica, una gran variación en la calidad de la atención y una carga muy desigual de la enfermedad entre regiones y grupos sociales.
El director ejecutivo del Institute for Global Health Sciences advierte, en el prefacio de este estudio, que para la aplicación de políticas se requiere de fortaleza institucional y liderazgo eficaz y ejemplifica que los países que gozan de ambas condiciones, como Nueva Zelanda y Noruega, han tenido un buen desempeño durante la pandemia.
“A la inversa, un liderazgo deficiente e instituciones debilitadas son, obviamente, una mala combinación; desafortunadamente, México es un ejemplo de ello. Pero incluso en lugares con instituciones sólidas, como Estados Unidos, un mal liderazgo tuvo consecuencias desastrosas en 2020”.
“No es una coincidencia que los países con el peor desempeño en su respuesta a la pandemia de Covid-19 tengan líderes populistas”, agregó Sepúlveda.
Señaló que líderes populistas tienen rasgos en común, como minimizar la gravedad de la afección, desalentar el uso de mascarillas, priorizar la economía sobre salvar vidas y negarse a unir fuerzas con oponentes políticos para desplegar una respuesta.