RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

¡Bien aplicado el calificativo de “rajado” que le dio el gobernador Martín Orozco, al presidente nacional panista, Marko Cortés! Quienes hemos sido comentaristas y analistas tanto de la política local como de la nacional, estamos viviendo una etapa totalmente diferente a la de hace algunos años. López Obrador, que por cierto es de los viejos políticos, pues ya tienen muchos años en la brega política, podría decir que los políticos de antes eran corruptos -su palabra favorita-. Y sí, claro que hubo políticos que se volaron la barda robando al pueblo tremendamente. No había políticos pobres. Pero México caminaba en todos los sentidos mil veces mejor que ahora. Antaño sí hubo hermanos de presidentes de la República que hacían tranzas al amparo del manto presidencial. Hoy también pasa lo mismo: Pío y Martinazo, hermanos de AMLO fueron evidenciados de manera flagrante y el presidente salió con lo mismo de siempre de que tenía otros datos. Y el lunes pasado los diarios El Universal y el Reforma publicaron como notas principales actos de malos manejos de dos de los principales funcionarios de este sexenio: Alejandro Gertz Manero y del recién despedido Santiago Nieto. Las notas muy bien documentadas fueron soslayadas por el presidente el mismo lunes en la mañanera.
En lo que va del periodo presidencial hemos visto con angustia que las promesas de López Obrador fueron eso: Promesas. Que el paquete le quedó muy grande y que sustituye sus desaciertos con discursos baladíes. Sin embargo, ya a pesar de todo, él no se preocupa mucho, pues tiene un ejército de seguidores que con base en gozar de una pensión han tomado a Andrés Manuel López como su guía espiritual, apoyándolo a morir.
En lo relativo a que Martín Orozco tuvo razón en llamar “rajado” al presidente nacional del PAN, es debido a que Marko Cortés no ha sabido honrar su palabra, en este caso había dicho que la selección del candidato a gobernador se definiría con base en unas encuestas. Los aspirantes principales estuvieron de acuerdo y se contrataron supuestamente empresas en este rubro para llevar a cabo las encuestas entre los diferentes círculos sociales y empresariales del Estado. La población de Aguascalientes estuvo expectante durante varios días, pues incluso se había dicho que para el domingo pasado saldría humo blanco, que definiría el candidato. Sin embargo, el gozo se fue al pozo pues para el fin de semana pasado resultó que en visita relámpago de Marko Cortés a Aguascalientes declaró que siempre no se elegiría el candidato con base en las encuestas que se habían realizado, que ahora sería con base en una encuesta, pero a nivel estatal.
Y como al presidente del PAN no hay quién le brinque para que cumpla con su palabra, con lo que se había comprometido, so pena de perder afectos que luego le cueste la obtención de algún cargo público, pues sucedió lo que siempre ha sucedido en el PRI, que hay una sumisión vergonzosa, y nadie, incluso Toño Martín del Campo no dijo nada, aún a sabiendas de que con la modalidad que ahora se sacó de la manga el presidente panista, a Toño ya no le dará margen para, en un momento dado, ir de candidato por Movimiento Ciudadano. El único que brincó y le dijo sus verdades a Cortés Mendoza fue Martín Orozco, que sin empacho, como dijo López Obrador, lo mandó al carajo y ni siquiera fue al acto que vino a presidir el presidente panista a Aguascalientes.
Comentaba al principio de cómo es ahora la clase política, comparada con la de antaño, por ejemplo, hubo presidentes de Acción Nacional con una categoría y presencia tremenda. Hombres de carácter y sobre todo de mucha calidad moral, para empezar su primer presidente y unos de sus fundadores: Manuel Gómez Morín; José Ángel Conchello; Efraín González Morfín, que también fue candidato presidencial panista en 1970; Abel Vicencio Tovar; Pablo Emilio Madero; Don Luis H. Álvarez; Carlos Castillo Peraza; Luis Felipe Bravo Mena y Gustavo Madero Muñoz. Hombres que lucharon por su partido y como Luis Felipe Bravo Mena que lograron obtener la primera presidencia de la República para su partido en el año 2000, con Vicente Fox. Hombres de arrojo, fieles a sus ideales que nunca defeccionaron por conveniencia.
Hoy el PAN tiene un presidente que refleja lo que es su partido en este momento. Y para muestra un botón, hace algunos días Marko Cortés declaró a algunos de sus correligionarios que de seis gubernaturas que estarán en juego el año próximo, sólo ganarían una: Aguascalientes. Imagínese usted ¿Qué clase de General se rinde antes de que inicie la batalla en seis frentes, diga que sólo triunfarán en uno?
La verdad no se entiende cómo es que Cortés se reeligió. Sólo que en el PAN también ya exista, como en el PRI, la nomenklatura, aunque eso les pueda costar lo mismo que al PRI luego de algunos años: la pérdida del poder y el desprestigio total, caminando con el signo de corrupción en la frente.

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