Con el inicio de al menos 22 nuevos desarrollos inmobiliarios en proceso, que significan alrededor de 171 millones de pesos de inversión, y que además han comenzado las licitaciones en proyectos gubernamentales, tanto del Inagua, infraestructura educativa y de la Secretaría de Obras Públicas que también ha emitido los primeros concursos, los constructores locales esperan tener una reactivación, si no plena, sí con avance.
El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Ángel Palacios Salas, manifestó que hasta donde se tiene conocimiento, en proyectos del sector público estatal se espera una inversión similar a la que se tuvo el año pasado, y por lo pronto algunos concursos están avanzando, lo cual “para nosotros es reconfortante, pues se retoma el ánimo y esperamos tener un año con mejores expectativas que 2020”.
Una de las preocupaciones que se tienen es el conservar el número de empresas en el sector y con trabajo, pues esto permitirá la recontratación de personal que tuvo que enviarse a parar temporalmente, por falta de condiciones, pues en los primeros meses de la pandemia se perdieron cinco mil empleos y para finales del año pasado se logró la recuperación de tres mil, pero se requiere de un esfuerzo adicional para reincorporar a trabajadores.
Otro de los retos en el sector es enfrentar la crisis económica y la inflación en esta industria, que se había mantenido en niveles razonables de entre el 3 y 4%, sin embargo este año se han rebasado esos niveles, y ha sido por el alza en casi todos los insumos, principalmente en el acero, “es difícil, pero esperamos poder absorber ese costo y esperar que esto no se prolongue más, pues al tener la ventaja de que no hay escasez de materiales, se puede aguantar unos meses, pero no todo el año”.
Finalmente, Palacios Salas comentó que desde hace tiempo, los industriales de la construcción han tenido que sacrificar determinado margen de ganancia para no quedarse fuera de mercado, pero insistió, esperan que la crisis no se prolongue más de lo esperado, porque podría llegar el momento en que los aumentos se repercutan en el costo de la obra, ya sea pública como privada.