Violeta Meléndez
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-Aunque algunos temen a los efectos adversos provocados por la vacuna de AstraZeneca, que actualmente se aplica a personas de entre 30 y 39 años en el Área Metropolitana de Guadalajara, los estudios previos a su lanzamiento arrojan que no se presentan en todos los casos y, cuando aparecen, son moderados.
De hecho, solo 7 por ciento de quienes participaron experimentó fiebre por encima de los 38 grados centígrados, es decir, 93 por ciento libró este síntoma.
De acuerdo con la ficha técnica de la vacuna de dicha marca, el 60 por ciento de los vacunados solo tuvo inflamación en la zona del pinchazo; en otro grupo, 50 por ciento presentó en conjunto dolor de hombro, de cabeza y cansancio, y otro 30 por ciento padeció sensación febril y escalofríos.
“Mayoritariamente estas reacciones fueron de intensidad leve o moderada y se resuelven en pocos días. Estas reacciones son menos intensas y frecuentes tras la segunda dosis y a mayor edad de los vacunados”, refiere la ficha técnica con base en los ensayos realizados en el Reino Unido, con más de 50 mil personas.
No obstante, en caso de presentar alguna de estas molestias derivadas de la inoculación, las cuales desaparecen en las primeras 48 horas, se recomienda administrarse paracetamol para reducir los efectos, ya que no interfiere con la respuesta inmune que el cuerpo genera con los compuestos activos de la vacuna.
Además, recuerda que el efecto protector contra el Covid-19 que provee la vacuna comienza a las tres semanas de haber recibido la segunda dosis, mientras que la segunda debe recibirse en un intervalo de entre 8 y 12 semanas.
Ninguna marca de vacuna contra Covid-19 protege al 100 por ciento contra la infección, pero sí reduce drásticamente la probabilidad de desarrollar un cuadro grave y de morir, por lo cual se recomienda recibir el esquema completo según aplique para cada marca.
Además, en el contexto actual de cepas circulantes más virulentas, las personas vacunadas tienen mayores oportunidades de fungir como barreras que impiden continuar con la cadena de transmisión, pues su sistema inmune ya está preparado para combatir el virus.