sapiens_logoDavid Reynoso Rivera Río

La pluralidad de opiniones y por ende, el periodismo, son mecanismos indispensables para el fortalecimiento de la vida democrática del país. En los últimos días, se ha escuchado y especulado demasiado acerca de la terminación laboral por parte de la cadena de telecomunicaciones MVS hacia la controversial periodista Carmen Aristegui. Dichas especulaciones toman erróneamente como base una supuesta censura a la libertad de expresión, razón por la cual decidí manifestar mi opinión en el presente texto.

Cogito ergo sum, es una locución latina que en nuestro bello idioma se traduce frecuentemente como «pienso, luego existo». Dicha frase debe de ser tomada como punto de partida para combatir la apatía, la desinformación y la carencia de veracidad en la sociedad que a raíz de todos los nuevos mecanismos electrónicos se ha incrementado.

El conflicto que acontece entre la empresa y la periodista es de carácter meramente particular, por lo que es lamentable que el ego y la soberbia de alguien quiera imponerse con amenazas al diálogo. Como en toda empresa, deben existir ciertos lineamientos y políticas que todo trabajador debe de cumplir para permanecer en ella, de no cumplirlas y aun a pesar de no existir tales normas internas, nuestro ordenamiento legal prevé mecanismos para que los trabajadores renuncien libremente a su trabajo y de la misma manera se puedan rescindir las relaciones de trabajo por parte del patrón tanto por causas que justifiquen el despido como sin ninguna causa.

Como bien sabemos, la reincorporación de dos miembros del equipo de la periodista Aristegui fueron parte de la petición-amenaza de la periodista sin tener en cuenta que el uso y abuso de marcas, la pérdida de confianza y la divulgación de secretos profesionales son algunos de los hechos que cometieron dichos trabajadores. Mencionado lo anterior, es menester aclarar que la terminación de la relación entre Aristegui y MVS DEFINITIVAMENTE NO se trata de un asunto de libertad de expresión, sino de un capricho infundado de la periodista.

En mi particular punto de vista, jamás he observado censura alguna ni violación a la libertad de expresión en ninguna de las declaraciones o investigaciones de la periodista. Prueba de ello es que la periodista sigue y podrá seguir redactando a título personal en sus redes sociales todo lo que ella quiera, recordemos que a través de estos medios ha difundido sus más controversiales investigaciones a las cuales erróneamente se trata de achacar su terminación.

No hay que confundir conceptos ni crear mártires mediáticos. Efectivamente, ha existido de su parte una evidente postura de crítica hacia el gobierno, lo cual es respetable; sin embargo, lo que no es válido es engañar a la sociedad cuando su historial laboral en el ámbito periodístico no es el más pulcro. Todos los que colaboramos en distintos medios periodísticos podemos afirmar que en nuestro país somos verdaderamente libres para ejercer nuestro derecho constitucional de expresión.

Correo: davidreynoso40@hotmail.com

Twitter: @davidrrr

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