En lo que va del año, se han atendido tres solicitudes de cambio de prisión preventiva a domiciliaria, algunas de ellas promovidas incluso por las mismas autoridades penitenciarias atendiendo cuestiones humanitarias. Se trata de dos presos de la tercera edad en fase terminal quienes presentaban deterioro importante en su salud, y una más de una mujer embarazada.
Andy Nancy Sánchez Navarro, directora general de Reinserción Social del Estado, precisó que en ninguno de los casos las solicitudes corresponden a inquietudes relacionadas por posibles contagios de COVID-19 que se pudiera registrar en el interior de los Ceresos.
Cabe mencionar que en dos de las tres solicitudes el juez logró conceder el cambio a prisión preventiva, luego de que los internos se encontraban en fase terminal de las enfermedades crónicas degenerativas que enfrentaban.
Mientras que a la mujer que estaba embarazada, le fue negada la solicitud dictándole otras medidas cautelares a su favor.
El control en el interior de los Centros de Readaptación Social varonil y femenil, donde solo ingresa personal autorizado, ha permitido que desde que comenzó la pandemia no existan casos sospechosos entre su población penitenciaria.