En tanto los engordadores de ganado se han esforzado por continuar produciendo calidad de carne para hacerla llegar a la mesa de los consumidores y ésta ha conservado su precio en el mercado, ellos enfrentan dificultades para colocar a buen precio la piel que en otro tiempo llegaba a costar alrededor de 10 pesos el kilo, pero en la actualidad, debido a que el mercado está saturado, apenas se la paga a 1.00 peso el kilo.

El presidente de la Unión Ganadera Regional Hidrocálida, José de Jesús Guzmán de Alba, expresó que se enfrentan a la saturación del mercado de la piel, desde que Estados Unidos dejó de enviar su producción a China por sus problemas político-económicos, de ahí que la ha estado dejando en México y por ende aquí se reduce el precio de compra.

Generalmente la piel de distinto tipo de ganado que se obtiene en Aguascalientes, es enviada a León, Guanajuato para la fabricación de zapatos, mientras que Estados Unidos enviaba la suya a China para la tapicería de automotores que allá se producen, pero derivado de las diferencias entre ambos países, la badana norteamericana comenzó a inundar el mercado mexicano, restando posibilidad de precio a lo que aquí se tiene.

Por el precio que se tiene sobre la piel, pareciera no ser importante, sin embargo, se debe mencionar que con lo que se obtenía por su venta y una parte con lo de las vísceras, se llegaba a pagar la maquila del ganado enviado a sacrificio a los rastros, por lo que ahora, esto ya no es rentable, “aunque vemos que esto se está empezando a componer”.

Guzmán de Alba resaltó que si bien durante la pandemia la ganadería se ha podido sostener, aunque con los mismos precios con una ligera ganancia a la actividad, también han dado continuidad a sus proyectos de dar valor a la producción mediante cortes especializados, “ahorita hay varias empresas que envían carne en cortes finos a otras partes del país, es de primer calidad”.

Una de las ventajas de vender cortes especializados, es que aun con una vaca o toro de 100 kilos, se llegan a obtener 30 de carne de primerísima calidad y con ese costo, se llega a pagar hasta el 70% de la res, “es una forma de darle valor agregado, además, la carne que queda, va para el mercado local y también es de primera, aunque no en cortes especializados”.