Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores de antemano ofrezco una disculpa si el subtítulo de esta columna les parece arrogante o emanado de un “iluminado”, no es así, no es mi intención, sin embargo, las legislaturas en Aguascalientes, han dejado mucho que desear en lo que a su competencia le corresponde en el sector agua.

Es inobjetable que conforme a una lente imparcial y sensata, las dos últimas legislaturas han sido fatales, en todos los aspectos, desde el vergonzoso “pin parental”, pretender “otorgar personalidad jurídica al cigoto”, su actuación regida por el “pensamiento mágico religioso” (ajeno a la racionalidad) impedir la reelección de la presidenta magistrada del Supremo Tribunal de Justicia, la manoseada y desaseada designación del titular del OSFAGS (como estrategias de coptación y control de poder), el atentado a la autonomía de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.

En el sector agua, su ineficacia ha sido lamentable, desde unos puntos de acuerdo elaborados en octubre del 2019, sobre el cual dediqué unas semanas en aclararles lo que debe ser y no una alucinada que manifiesta el desconocimiento del uso público urbano. Una Comisión de Recursos Hidráulicos perdida en las fotografías y reuniones que no llegan a nada. La desaparición del INAGUA fusionándola a la Secretaría de Medio Ambiente en 2017, cierto que desde Palacio Mayor partió la instrucción, (en 2017 abordé ese tema, denominándolas como “El sexenio perdido del agua”), luego en 2019 con un argumento ingenuo de volver a constituir al INAGUA con la promesa de los 4 mil millones que prometió el titular del Ejecutivo Federal, y digo ingenuo, porque en esa fecha escribí que no recibirían nada y que su decreto era de una visión pobre y escueta. Pudieron hacer un decreto más claro y contundente.

Se creó un observatorio ciudadano del agua que tendrá muy poca utilidad o nula, desperdiciando lo valioso que puede ser la gobernanza y participación de la sociedad, hablando futilidades como “procuradurías del agua”, eso demuestra desconocimiento del sector agua. Apostarle al “trasvase” de agua es una ruleta rusa, tiene fragilidades el proyecto de agua para el “Valle de Aguascalientes”, se ha apostado a la visión de infraestructura y tubos, no a la gestión y al rol de cuencas, no se ha asimilado la relevancia de los mecanismos regulatorios.

En la legislatura del 2013 a 2016 también la Comisión de Recursos Hidráulicos que sólo se reunió para constituirla y después que la realidad puso en su lugar a su presidente el diputado Jesús Rangel al no ganar la elección, regresó, reunió a la Comisión para aprobar una reforma inútil y electorera, intrascendente y retrograda “suspender los cortes”, ante la cual el municipio de Jesús María reaccionó con acierto y promovió una “controversia constitucional” que por supuesto ganó. Se van a lo electorero y pretenden discursivamente el solucionar problemas y lo único que provocan por su ignorancia y oportunismo es acrecentar el problema.

La reelección de algunos diputados es de riesgo, (parecen ser más peligrosos pretendiendo legislar que con una pistola”, ¿Realmente podemos esperar algo positivo? Un amplio sector de la sociedad civil lo dudamos, y sólo nos queda con estar atentos y reaccionar para optar por los medios de control constitucional procedan y sean conducentes, no podemos permitir más omisiones y negligencias. Más aún cuando el sector agua está en una vulnerabilidad, no podemos permitir que se le trate con la frivolidad con que la administración estatal lo manejó en este sexenio, no se diga la autoridad municipal de la capital extraviada en alcanzar el control de poder económico, sumando el populismo en el resto de los municipios.

Así podemos remontarnos años atrás cuando en el año 2000 la legislatura aprobó una ley del agua como guion normativo al que instó Conagua en la tendencia de la creación de autoridades locales del agua y preparar una descentralización, concretizada parcialmente por la miopía de las autoridades estatales y luego obstaculizada desde el centro por grupos de control de Conagua con fines transexenales como sucedió con la entonces Subdirectora General Jurídica Blanca Alicia Mendoza y otros, que en reuniones de trabajo decían que sí frente al director general Cristóbal Jaime, luego al no estar presente, cambiaban la jugada. Eso allá por los años del 2004 al 2006, dos años de estira y afloja entre la Comisión Estatal de Agua de Jalisco que empujamos una descentralización bien vista y apoyada por algunos miembros de la entonces ANEAS.

La siguiente semana continuaré con lo que debe comprender la Ley Estatal de Agua y su visión, Conagua es altamente vulnerable y puede llevarnos a situaciones de riesgo por las decisiones del centro, se hunden y nos hunden. Al Gobierno Federal no le interesa el agua y menos en esta región, por otro lado, están los grupos de interés político que sólo saben de dinero, pero no de gestión del agua y los ingenuos que no permiten un buen augurio. Recuerden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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