MONTERREY, N.L.- Poseedor de una fortaleza privilegiada, por algo es el actor más longevo de México, Ignacio López Tarso convalece tranquilo, cómodo y contento en su hogar luego de haber superado una neumonía que lo llevó al hospital. Sus pulmones se rehabilitan mientras aumenta su deseo de salir de gira en teatro.
«Ya estoy muy bien, ya (pasó el peligro). En cuanto llegué al hospital me pusieron antibióticos y me salvaron», declara López Tarso, «fue una neumonía, pero con suficiente antibiótico se compuso».
El primer actor de 97 años relató cómo fue la crisis de salud que sufrió hace una semana, y por la cual fue trasladado de urgencia a una unidad médica de la Ciudad de México.
Su pronta recuperación sorprendió hasta a los doctores que lo atendieron. Fue dado de alta el sábado pasado.
El actor convalece tranquilo en su casa. Su voz se le escucha muy bien.
«Yo voy a seguir trabajando, tenemos ya pensadas salidas. Vamos a Mazatlán, a Culiacán y Los Mochis. No recuerdo si también a Tamaulipas, a Monterrey aún no nos han invitado», indica con una memoria diga de admiración al hablar de los lugares donde él y su hijo Juan Ignacio Aranda llevarán la obra Leonardo y La Máquina De Volar cuando esté totalmente recuperado. (Lorena Corpus/Agencia Reforma)

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