Juan Carlos García y Josué Canela
Agencia Reforma

CDMX. – La liberación de Britney Spears de una tutela de 13 años, que estuvo bajo el control de su padre James Spears, ha resultado ser agridulce. Aunque inicialmente celebrada como una victoria, allegados a la cantante expresan que su situación personal y financiera ha empeorado. Fuentes cercanas revelaron a TMZ que, pese a su nueva libertad, Spears parece estar disfuncional y más vulnerable sin las restricciones que la protegían.
Spears, conocida como la «Princesa del Pop», ha estado gastando grandes sumas de dinero en viajes frecuentes a destinos lujosos como la Polinesia Francesa y Hawái, lo que ha mermado su fortuna considerablemente. Estos gastos, junto con una gestión emocional y financiera inestable, han puesto a la artista al borde de la bancarrota.
La situación de Spears es aún más compleja dado el contexto de su tutela, que duró desde 2008 hasta 2021, y durante la cual su padre tomaba decisiones cruciales sobre su vida y carrera. Este control parental generó un movimiento de apoyo, #FreeBritney, que culminó con su emancipación legal. A pesar de su libertad, Spears ha expresado en varias ocasiones su frustración y decepción hacia su familia, acusándolos de maltrato y estafa.
Desde el fin de su tutela, Spears ha lanzado un exitoso libro de memorias, «La Mujer que Soy» (» The Woman in Me”), y ha colaborado con artistas como will.i.am y Elton John, aunque ha rechazado volver a la industria musical. Esta nueva etapa en su vida, marcada tanto por logros como por desafíos, muestra una lucha continua por la estabilidad y la autonomía.