Le duele aún a Céspedes haber dejado su país

CDMX.- Entre las injusticias que plagan a Cuba, la que más le duele a Francisco Céspedes sigue siendo su salida de la isla hace 30 años, cuando tuvo que abandonar a sus padres para aportar dinero a su casa.
“Sabía que ahí no tenía ningún futuro para mi carrera artística, además tenía que estar aquí para poder ayudar a mi familia a comer.
“Pude traer a mi madre, murió aquí y la enterré allá porque quería estar al lado de mi papá”, recordó el intérprete de “Vida Loca” en entrevista.
Las heridas del corazón del músico, nacionalizado mexicano, y sus preocupaciones por los amigos y familiares que le quedan en su lugar de origen lo incitan políticamente, por lo que este año ya participó en dos huelgas de hambre y ayer en un plantón frente a la Catedral del Centro Histórico de la Ciudad de México para hablar de presos políticos.
Desde las 16:00 horas, el intérprete de “Remolino” formó parte del Movimiento de Unidad Política Cubana (UNPACU), que acusaba detenciones.
La que más preocupa a Céspedes es la de Luis Manuel Otero Alcántara, quien está ingresado en un psiquiátrico y es torturado con electricidad, dijo.
Su presencia atrajo a muchas personas, mayores principalmente, pero no por interés a la causa, sino para pedir fotos y abrazos. Céspedes estuvo de tan buen humor que bromeó con todos. (Mauricio Ángel/Agencia Reforma)