Luis Muñoz Fernández

 La ignorancia de las leyes naturales condujo a que los antiguos inventasen dioses para que enseñorearan cada aspecto de la vida humana. […] Cuando los dioses estaban complacidos, el género humano gozaba de buen clima, paz y se libraba de los desastres naturales y las enfermedades. Cuando estaban disgustados, aparecían las sequías, la guerra y las epidemias. Puesto que no veían la conexión causa-efecto en la naturaleza, estos dioses eran inescrutables y la gente estaba a su merced. Pero con Tales de Mileto (ca. 624-ca. 546 a.C.), hace aproximadamente 2,600 años, esto empezó a cambiar. Surgió la idea de que la naturaleza sigue principios estables que pueden ser descifrados. Y así empezó el largo proceso para reemplazar la noción de un reino de dioses por el concepto de un universo que está gobernado por leyes naturales y que fue creado de acuerdo a un plano que algún día aprenderemos a leer. […]

Para entender el universo al nivel más profundo, necesitamos saber no sólo “cómo” se comporta, sino “por qué”.

¿Por qué hay algo en lugar de nada?

¿Por qué existimos?

¿Por qué sigue este tipo de leyes y no otras?

 Stephen Hawking y Leonard Mlodinow. Thegranddesign,2010.

Después de detenernos brevemente en el mundo cuántico, regresemos a las grandes preguntas para las que Stephen Hawking ofrece breves respuestas.

¿Cómo empezó todo? Desde Aristóteles, los pensadores y estudiosos imaginaron que el universo fue siempre infinito, que no tuvo un inicio. Sin embargo, esta idea fue seriamente cuestionada a partir de las observaciones astronómicas que realizó Edwin Hubble con el telescopio del Monte Wilson (California) a partir de la década de 1920:

El descubrimiento de la expansión del universo fue una de las grandes revoluciones intelectuales del siglo XX. Fue una sorpresa total y cambió por completo la discusión sobre el origen del universo. Si las galaxias se están separando [como demostró Hubble], deben haber estado más juntas en el pasado. A partir de la tasa actual de expansión, podemos estimar que debieron haber estado muy juntas hace unos diez o unos quince mil millones de años. Parece, pues, que el universo podría haber comenzado en aquella época, con todo su contenido en el mismo punto en el espacio.

Un universo con una antigüedad muy superior a la que le había calculado con asombrosa precisión y sin telescopio alguno, sólo con el estudio del libro del Génesis, el arzobispo angloirlandés James Ussher (1581-1656), quien afirmó tajante que el universo había sido creado a las 6 de la tarde del sábado 22 de octubre del año 4,004 antes de Cristo.

Las investigaciones y cálculos de Stephen Hawking y Roger Penrose apuntaban a un universo con un inicio (el Big Bang) y, por lo tanto, que no era infinito. En 1965 se descubrió un tenue fondo de microondas en el espacio, lo que apoyó la posibilidad de que el universo hubiese tenido un comienzo. Esto incomodó a la comunidad científica, pues invocaba la existencia y acción de un dios que hubiese creado el universo en un momento dado.

Sin embargo, los estudios posteriores parecen demostrar que el Big Bang pudo haber ocurrido espontáneamente gracias al fenómeno conocido como fluctuaciones cuánticas, muy relacionado con el Principio de Incertidumbre, formulado en 1927 por el físico alemán Werner Heinsenberg (1901-1976).

Tal parece que, finalmente y pese a lo dicho por Einstein, Dios juega muy bien a los dados. Estos mismo cálculos parecen predecir que, bajo ciertas condiciones que no pueden anticiparse (otra vez la incertidumbre), nuestro universo se colapsará (el Big Crunch) dentro de unos veinte mil millones de años. Por lo pronto, podemos estar tranquilos, salvo si por nuestra estupidez (que el propio Einstein estimó como ciertamente infinita) terminamos primero con la vida del planeta, y de la nuestra propia especie, en mucho menos tiempo.

¿Hay más vida inteligente en el universo?

Me gustaría especular un poco sobre el desarrollo de la vida en el universo y, en particular, sobre el desarrollo de la vida inteligente. Incluiré en ella a la especie humana, a pesar de que gran parte de su comportamiento a lo largo de la historia ha sido bastante estúpido y poco calculado para ayudar a la superviviencia de la especie

Dado que la vida como la conocemos se basa en la existencia de los átomos de carbono, existencia que depende de constantes físicas como la escala de la cromodinámica cuántica, la carga eléctrica y la dimensionalidad del espacio-tiempo, es muy llamativo que el universo esté tan finamente sintonizado para que existan los átomos de carbono. Esto sugiere que el universo fue especialmente diseñado para que exista la especie humana, lo que se conoce como Principio Antrópico. Pero Hawking nos previene contra la aceptación prematura de esta idea.

Dos mil millones de años después del Big Bang, se formaron las galaxias y las estrellas. Las primeras estrellas, más masivas que nuestro sol, convirtieron el hidrógeno y helio que se habían formado originalmente en elementos más pesados como el carbono, el oxígeno y el hierro. Algunas de estas estrellas explotaron como supernovas y esparcieron estos elementos que servirian como materia prima para la formación de nuevas estrellas.

Se estima que una de cada cinco estrellas tiene un planeta parecido a la Tierra que gira a su alrededor a una distancia compatible con la existencia de vida en él. Nuestro sistema solar se formó hace unos cuatro mil quinientos millones de años y mil millones de años después apareció la vida en nuestro planeta, apenas quinientos millones de años después de que la Tierra se volviera estable. Todo un récord de velocidad en términos cósmicos, lo que sugiere que, en las condiciones propicias, la vida tiene buenas posibilidades de aparecer espontáneamente. Es probable que en un principio la vida estuviese basada en el ácido ribonucleico (ARN), más simple que el ácido desoxirribonucleico (ADN) de los seres vivos actuales.

La evolución de los seres vivos fue lenta en un inicio, pero se fue acelerando hasta llegar a los seres humanos. Estos introdujeron un mecanismo nuevo y poderoso que influyó en el curso de la evolución y la aceleró notablemente: el lenguaje y, con él, la cultura. Esto quiere decir que hemos entrado en una nueva fase de la evolución. La fase anterior (evolución darwiniana) ha durado tres mil quinientos millones de años, pero en los útimos diez mil años más o menos se han incorporado el lenguaje y la información, que han sumado su poder (el conocimiento) al de los genes. Dice Hawking que “es legítimo tener una visión más amplia, incluir la informacion transmitida externamente [el conocimiento], así como también la del ADN [los genes], en la evolución de la especie humana”.

El aumento exponencial del conocimiento en los últimos trescientos años ha superado con creces la evolución de nuestro propio cerebro, lo que está generando un desfase cada vez más grande y problemático. Por otro lado, la persistencia en nosotros de los instintos, en especial los impulsos agresivos, útiles en otra época para la supervivencia, ponen hoy en peligro la continuidad de nuestra especie.

¿Cuáles son las posibilidades de que encontremos alguna forma de vida cuando exploremos la galaxia? Si esa vida existe y fuese inteligente, ¿por qué no nos ha visitado ya? Tal vez la evolución no conduzca siempre a la aparición de seres inteligentes. Quizás podamos encontrar otras formas de vida, pero parece poco probable que sea vida inteligente. Stephen Hawking señala otra posibilidad: que haya otras formas de vida inteligente, pero que hayamos pasado desapercibidos para ellas. Tal vez sea mejor así. Basta recordar lo que les pasó a los nativos americanos con la llegada de los europeos.

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