RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El domingo pasado se llegó por fin el día de la jornada electoral llamada la más grande en la historia de México debido a que estaban en juego miles de cargos de elección popular y en donde el interés principal estaba puesto en la conformación de la cámara de diputados y enseguida en las 15 gubernaturas en donde se relevarán a los actuales gobernadores. Y de ahí p’al real, un elevado número de alcaldías, diputaciones locales, regidurías y síndicos. Toda una gama de cargos y atrás de esos cargos una tremenda multitud de actores políticos de todo tipo y categoría pretendiendo sacrificarse por sus semejantes. Muchos de ellos, una gran mayoría, cartuchos muy quemados y desprestigiados que ya han ocupado ese tipo de cargos y que a pesar de haber salido de su encomienda hasta con problemas legales y con un tremendo desprestigio, ahí siguen tercos tratando de seguir pegados a la ubre gubernamental. Un caso patético y que nos muestra la falta de respeto del presidente López Obrador hacia la ciudadanía, fue la manera en que defendió a capa y espada a su compadre Félix Salgado Macedonio, un pillo de siete suelas acusado de haber abusado sexualmente de varias mujeres, pero que eso no fue obstáculo para que la dirigencia de MORENA lo postulara, aunque al final perdió la candidatura por una real tontería al no rendir cuentas de sus gastos de pre campaña, pero como ya estaba dictado que él sería el candidato, lo que hizo la dirigencia de MORENA, y repito, con la total anuencia del presidente López, fue darle la candidatura a la hija de Félix, quien el domingo pasado logró el triunfo. ¿Pero sabe usted quién será el verdadero gobernador? ¿El poder tras el trono? Efectivamente: ¡El nefasto Félix Salgado Macedonio!

El domingo pasado mi señora y yo nos aprestamos a ir a media mañana a votar. Antes de ir a desayunar acordamos ir a la casilla para luego ya no tener el pendiente de cumplir con nuestra obligación cívica. Y grande fue nuestra sorpresa al llegar a la casilla encontrarnos con una larga fila de electores. Al ver la nutrida asistencia de votantes le dije a mi mujer: “El que mucha gente venga a votar sólo tiene dos significados: O van a votar contra MORENA o a favor del partido del presidente. No habrá medias tintas”.  Y sí, luego del recuento de los votos MORENA perdió varias curules. Tenía, junto con los partidos aliados -PT, Verde y PES, 332, pero luego de la elección del domingo pasado se quedaron con 281. Los partidos opositores, los que no hicieron alianza con MORENA lograron subir de 168 a 219 diputados. Con esto le quitaron la mayoría calificada a MORENA, obligándolos de ese modo a realizar alianzas con los partidos que están muy vendidos a ellos para poder realizar nuevas reformas. Sin embargo, MORENA y sus aliados no alcanzaron una mayoría calificada para cambiar la Constitución. La mayoría calificada, para poder hacer cambios constitucionales se logra con un mínimo de las dos terceras partes del Congreso, es decir con 334 votos. Con esto la amenaza de que “el peje” pudiera cambiar la Constitución para reelegirse o alargar su periodo gubernamental se torna difícil, casi imposible, lo cual es un respiro y una tranquilidad para los ciudadanos que estábamos con el Jesús en la boca ante esa nefasta posibilidad.

Pero no todo fueron malas noticias para MORENA pues en lo que respecta a las gubernaturas le fue muy bien pues obtuvo ¡11!, con esto MORENA gobernará en 19 Estados, lo que representa más de la mitad de los estados del país. En contra parte al PRI sí le fue mucho muy mal pues perdió 8 estados en los que gobernaba. Sinaloa, Zacatecas, Campeche, Tlaxcala, Colima, Guerrero, San Luis Potosí y Sonora. Con esto el PRI se queda con tan sólo 4 Estados: Estado de México, Oaxaca, Coahuila e Hidalgo. La otrora máquina electoral invencible se desbieló y lastimosamente no es ni la sombra de lo que fue. Además, hay que recalcar que de las 11 gubernaturas que gana MORENA ¡seis mujeres serán las nuevas gobernadoras! Layda Sansores, si logra conservar su ventaja, será la nueva gobernadora de Campeche; Lorena Cuéllar en Tlaxcala, Indira Vizcaíno en Colima; Evelyn Salgado en Guerrero, Maru Campos en Chihuahua y Marina Ávila en Baja California Norte.

Sin duda alguna los ciudadanos estamos presenciando situaciones políticas que hasta hace algunos años eran inimaginables. Hoy las cosas se han polarizado tremendamente en las preferencias electorales. Hoy ya vimos que la mitad de la población está a favor del presidente y la otra mitad en contra. Y es fácil de explicar el porqué del apoyo a López Obrador. El sábado por la tarde asistí a una reunión infantil, y mientras los niños jugaban en el jardín, los padres y algunos abuelos de los pequeños invitados nos quedamos en el comedor. A varios de los asistentes no los conocía; algunos conversaban entre ellos y otros sólo escuchaban tímidamente. Para romper el hielo, y para sondear un poco lo que sucedería al día siguiente, lancé la pregunta: “¿Y mañana por quién van a votar?”. Y dos señoras ya mayores contestaron de inmediato: “¡Por MORENA!”. Enseguida les volví a preguntar, aunque ya sabía yo la respuesta: “¿Y por qué?”. Respondiendo sin titubear: “Para que nos sigan dando nuestra pensión”.

Algo que me dio mucho gusto de esta elección es el hecho de tres partidos van a perder el registro al no haber logrado ni el porcentaje mínimo de votación del 3%. El Partido Encuentro Social (PES), Redes Sociales Progresistas (RSP) y Fuerza México dejan de ser un lastre para los mexicanos.