Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Entre los días 12 y 15 de agosto próximos, estarán en Aguascalientes los evaluadores extranjeros enviados por la UNESCO, la Agencia de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura, a fin de estimar las posibilidades de que el Geoparque de Aguascalientes, que recibió el nombre de “Rutas del Agua”, ingrese al catálogo que esa organización ha formulado, buscando la preservación y difusión internacional de estos espacios.

En la página de UNESCO en Internet dedicada a este tema, se habla de estos espacios como “territorios de resiliencia”. El diccionario de la RAE da dos acepciones a este último término: 1. “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”, y 2: “Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”. Entonces, un geoparque vendría a ser un espacio en el que la naturaleza se recupera de las profundas perturbaciones humanas, buscando generar conciencia en la sociedad, y propiciar procesos de conservaciones de las áreas protegidas. Esta conciencia gira en torno a cuestiones que tendrían que ser muy obvias, pero que al parecer no lo son. Me refiero al adecuado procesamiento de la basura, controlar los fuegos, no dañar y/o pintar las rocas, respetar la flora y fauna de la zona, etc.

La página de Internet ofrece la siguiente explicación: “Los geoparques Mundiales de la UNESCO son áreas geográficas únicas y unificadas en las que los sitios y paisajes de importancia geológica internacional se gestionan con un concepto holístico de protección, educación y desarrollo sostenible. Un Geoparque Mundial de la UNESCO utiliza su patrimonio geológico, en conexión con todos los demás aspectos del patrimonio natural y cultural de la zona, para mejorar la concientización y la comprensión de cuestiones claves a las que se enfrenta la sociedad, como el uso sostenible de los recursos naturales, la mitigación de los efectos del cambio climático y la reducción de los riesgos relacionados con los desastres naturales.

Mediante la sensibilización de la importancia del patrimonio geológico del área en la historia y la sociedad actual, los geoparques Mundiales de la UNESCO dan a la población local un sentimiento de orgullo de su región y fortalecen su identificación con el área. Se estimula la creación de empresas locales innovadoras, de nuevos trabajos y cursos de formación de alta calidad, a medida que se generan nuevas fuentes de ingresos a través del geoturismo, protegiendo al mismo tiempo los recursos geológicos del área”.

Ahora bien, generalmente cuando se utiliza la palabra “parque”, se hace referencia a un lugar delimitado, con una serie de elementos que lo integran, todos ellos cercanos entre sí. No es el caso, el Geoparque de Aguascalientes, como muchos otros, se compone por una serie de “geositios”, que son zonas de un territorio determinado, escogidas por sus características geológicas, y que en el caso de Las rutas del agua son 14 y están distribuidos en 5 municipios. Estos geositios son el Cerro del Laurel, la cascada de Los Güenchos, la zona productora de guayaba, el sitio arqueológico de El Tepozán, en Calvillo; el distrito No. 1 de riego, la Hacienda de Garabato, el sitio arqueológico de Santiago, en Pabellón de Arteaga; la Hacienda de San Blas, en Rincón de Romos; la Semifosa de San José de Gracia, Túnel de Potrerillos, el Sistema de la Presa Calles, el sitio arqueológico de Cerro de Enmedio, y Cerro de Monte Grande, en San José de Gracia; el cerro de San Juan en Tepezalá.

Si me permite, observo tres características que comparten estos geositios: en primer lugar está el tema del desarrollo comunitario, dado por la realización de determinadas actividades, de acuerdo con lo que generosamente ofrece la Tierra, en segundo lugar están las zonas arqueológicas, y finalmente, aquellos lugares en los que se muestra, digamos, la piel de la Tierra, las zonas en donde destacan las estructuras rocosas, en lo que podríamos denominar como instantes en la historia de la Tierra, lo que los rancheros llaman relices.

Así que bienvenidos los enviados de UNESCO. En el lapso de 3 días cubrirán una agenda muy intensa, que los llevará a reunirse con los sectores involucrados en alcanzar la meta deseada, así como a visitar algunos de estos geositios, en donde recibirán las explicaciones pertinentes.

Los trabajos para alcanzar esta postulación han sido encabezados por el Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA), y dieron comienzo justamente hace 2 años, en agosto de 2020, y en principio consistieron básicamente en la investigación, diseño y elaboración de una carpeta técnica que justifique el valor geológico, natural y cultural de la zona propuesta. Al mismo tiempo se establecieron contactos con la Secretaría de Educación, que sirvió de intermediación entre el ICA y la UNESCO. También se integró un consejo consultivo que involucra a diversas entidades públicas relacionadas con el Geoparque, Gobierno Estatal, universidades, ayuntamientos, pero también a la ciudadanía.

En rigor el trabajo apenas comienza, y todavía hay muchísimo por hacer para ubicar a Aguascalientes en el mapa del mundo de estas organizaciones. Toca ahora continuar los trabajos de activación de geositios mediante un programa de actividades, pero indudablemente la declaratoria de inclusión sería un paso fundamental; decisivo.

Amén. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).