Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Las manifestaciones rebrotan con fuerza y registran su primer muerto, mientras la crisis sanitaria precipita el colapso para hundirse en la económica… (elpais.com).

Comentario:

¿Cómo es una manifestación en tiempos de pandemia? Muchos van en su propio auto o motocicleta, los de a pie van a cierta distancia de los demás, por supuesto con su cubrebocas, bloqueando alguna calle, en este caso de Trípoli, la segunda ciudad en importancia de Líbano. ¿Por qué desafiar al virus? ¿Qué está pasando en Líbano?

Las manifestaciones ya existían antes de la cuarentena. La gente ya estaba insatisfecha con la economía y, por extensión, con la clase política gobernante. El virus tranquilizó las calles, pero como en muchos los países, la crisis económica se está dejando sentir en Líbano. El relativo éxito contra el coronavirus, 721 casos y 24 muertes para una población de unos 6 millones de personas, no se está celebrando debido a la urgencia de reactivar la economía.

La gente siente que no ha recibido apoyo del gobierno y los números no mienten: Inflación superior al 60% y desplome de la libra libanesa frente al dólar, algo crítico en una economía que importa el 80% de lo que consume.

“Solo queremos pan, es muy simple, pero nos lo han robado todo,” declaraba un joven manifestante a través de un cubrebocas de doble función, contra el virus y contra gases lacrimógenos. Su aseveración le pone nombre al movimiento: “La revuelta del pan.” Los manifestantes se ensañaron contra el banco central y las sucursales bancarias arrojando piedras e incluso bombas molotov. “Se está normalizando el uso de la violencia conforme los políticos viven en la negación absoluta y su oligopolio roba a los pobres para dárselo al 1% de los ricos,” explicaba otra persona acerca del sentir de gran parte de la población.

No la tiene fácil el gobierno de Líbano. A la presión de reactivar la economía en un mundo en recesión, se suman las consecuencias de la represión de la guardia. Ya se sabe que cuando existe un muerto en las manifestaciones, estas se redoblan porque a la queja contra la economía se suma la queja contra la represión. El muerto era un joven que había tenido que cerrar su taller de motos por no haber recibido apoyo alguno y deja huérfana a una niña de cuatro meses. La combinación perfecta para indignar a la población.

Líbano es una ciudad en donde el coronavirus ha pasado a segundo término para dejar el primero a la crisis económica. Solo podemos desear que la situación de este país no sea el futuro de muchos otros que han pasado por peores niveles en la pandemia. Si así le está yendo a un país que dominó al virus, no queremos saber lo que ocurrirá en Brasil o incluso países del primer mundo que tuvieron muchos casos como Italia. Debemos estar al pendiente de lo que ocurra en El Líbano.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com