María Angel
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Debido a la pandemia por Covid-19, las reuniones por videoconferencia aumentaron, especialmente aquellas realizadas a través de Zoom.

En algunos casos, estas reuniones virtuales duran gran parte del día, lo que causaría “Fatiga de Zoom”, de acuerdo con un estudio realizado por el laboratorio de interacción humana de la Universidad de Stanford.

A decir del investigador Jeremy N. Bailenson, responsable del estudio, la sobrecarga no verbal dentro de las videoconferencias podría ser la posible causa de la fatiga.

El problema radicaría en el diseño de mosaico de caras, que dificulta la percepción del lenguaje no verbal de los participantes. A eso se suma la sensación de sentirse vulnerable al exponer el rostro ante todos los y las asistentes.

Para explicar esto, el investigador dio el siguiente ejemplo: En un ascensor, las personas se ven obligadas a estar muy cerca de extraños, lo que haría romper una regla no verbal.

Esto excede lo normal en cuanto a la intimidad que mostramos con extraños, lo que causa cierto grado de incomodidad.

A partir de ese malestar, las personas del ascensor tienden a apartar la mirada para reducir el contacto visual con los demás.

Pero en Zoom, estas miradas directas que reservamos para nuestros cercanos y la aproximación de los rostros se convirtió en la forma de interactuar dentro de la plataforma, causando esta fatiga.

Además, de acuerdo con el estudio, mientras estamos en videollamadas, hacemos una autoevaluación en todo momento de nuestra cara, lo que generaría aun más estrés.

Así, Bailenson resume en cuatro posibles explicaciones esta “Fatiga de Zoom”: cantidades excesivas de miradas de cerca, carga cognitiva, mayor autoevaluación al mirarse uno mismo y limitaciones en la movilidad física (estar tanto tiempo sentado).

Sin embargo, el investigador aclara que estas afirmaciones se basan en investigaciones académicas, por lo que deberán considerarse como argumentos y no como hallazgos científicos.

En general, el investigador sitúa que varios aspectos de la interfaz de Zoom podrían estar causando las consecuencias psicológicas, por lo que la solución que propone es la mejora en el diseño de la plataforma.

“En lugar de acusar al medio, mi objetivo es señalar estos defectos de diseño para aislar áreas de investigación para los científicos sociales y sugerir mejoras de diseño para los tecnólogos”, escribió en el informe.