Mircea Mazilu

El descontento de los liberales con el gobierno de Antonio López de Santa Anna provocó la promulgación el 1 de marzo de 1854 del Plan de Ayutla, un pronunciamiento que tenía por objetivo acabar con la regencia del dictador. El grupo de los sublevados, encabezado por Juan Álvarez, consiguió en poco más de un año hacerse con el poder, forzando así el exilio del antiguo presidente. De esta manera, se daba inicio a una nueva época en la historia de México, durante la cual se introdujeron numerosas reformas políticas y sociales de corte liberal que pretendían convertir al país en un Estado moderno.

El primer gobierno de esta nueva época fue el de Juan Álvarez (octubre-diciembre de 1855), del cual formaron parte liberales radicales como Ponciano Arriaga, Melchor Ocampo y Benito Juárez. Este presidente promulgó la Ley Juárez, según la cual los fueros religiosos y militares quedaban suprimidos.

Tras su retirada de la política, la administración del país pasó a manos de Ignacio Comonfort (1855-1858), quien de inmediato se rodeó de liberales moderados. Durante su mandato se aprobó la Ley Lerdo, que tenía por objetivo desamortizar las fincas rústicas y urbanas de las corporaciones civiles y religiosas para, de esta forma, crear un grupo de terratenientes, aumentar los ingresos del Estado y fomentar la economía. Asimismo, promulgó la Ley Iglesias, que impedía a la Iglesia cobrar impuestos a los pobres.

No obstante, la obra de mayor importancia del gobierno de Comonfort fue la proclamación de la Constitución de 1857, redactada por el Congreso Constituyente. Este documento de ideología liberal aseguraba “los derechos del hombre”, como las libertades de expresión, de educación, de trabajo, de asamblea, de propiedad, etc. Asimismo, fijaba la libertad religiosa, la enseñanza laica y suprimió algunos derechos eclesiásticos. Por último, el código declaraba a México como república federal, representativa y democrática y aseguraba la división de poderes entre el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.

Sin embargo, las leyes y la constitución aprobadas por los liberales no tardaron en provocar el descontento de los conservadores, quienes se levantarían en armas dando lugar a un nuevo conflicto, conocido con el nombre de la “Guerra de Reforma”.

La pugna entre liberales y conservadores empezó cuando, el 17 de diciembre de 1857, estos últimos proclamaron el pronunciamiento conocido como el Plan de Tacubaya. Poco después del levantamiento, los conservadores crearon su propio gobierno, encabezado por Félix Zuloaga. Ignacio Comonfort se vio forzado a partir en exilio, siendo el liderazgo de los liberales asumido por Benito Juárez. Después de numerosas e intensas luchas, éstos consiguieron derrotar finalmente a los conservadores en la batalla de Calpulalpan de diciembre de 1860. Con la finalización del conflicto, se restablecían las reformas y la constitución aprobadas por el gobierno liberal justo antes del estallido de la Guerra de Reforma.

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