Si bien hace muchos años no era algo sumamente común, la realidad es que hoy en día es algo por demás frecuente: personas que trabajan de forma independiente, brindando distintos tipos de servicios. Eso se acrecentó sin dudas durante la pandemia por el coronavirus, cuando miles de personas se quedaron sin empleo. Ahora bien, bajo esta modalidad de trabajo que es autónoma, lo que ocurre es que el trabajador no va a tener un seguro, como aquel que podría ofrecerle una empresa en caso de trabajar como dependiente, ya sea a tiempo parcial o completo.

Muchas especulaciones se han realizado acerca de la cantidad de personas que hay en México que trabajan con la forma freelance, pero algunas semanas atrás se publicó un informe elaborado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en el cual se pudo conocer que hay unas 15 millones de personas en la actualidad que así se desempeñan laboralmente.

Al igual que ocurre con los seguros de autos, que responden ante cualquier riesgo o eventualidad, los seguros sociales (que no tienen los trabajadores freelance), cubren de posibles contingencias. Claro que en el caso de los vehículos son obligatorios, y para los trabajadores no lo es, pero es fundamental tener una cobertura adecuada que pueda dar soluciones si ocurren ciertas situaciones.

Para aquellos trabajadores que no tienen seguro laboral, sin dudas que hay ciertas alternativas, que es fundamental analizarlas y posteriormente contratarlas, porque pueden ser muy necesarias. Lo primero a tener en cuenta es definir bien qué tipo de riesgos se corren al trabajar, por la actividad realizada, lo que marca una primera pauta de la modalidad de cobertura que se debe buscar.

Por ejemplo, de acuerdo a los consejos y recomendaciones que brinda la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), aquellos trabajadores que no tienen seguro social, tienen otras posibilidades y una de las primeras a destacar es el seguro de accidentes personales y/o laborales, que se encarga de responder, por ejemplo, con indemnizaciones en caso de invalidez temporal, traslados, gastos médicos, incapacidad absoluta, entre otras contingencias. Otra opción puede ser el seguro para gadgets, que es el responsable de responder por herramientas de trabajo como pueden ser teléfonos, tablet, portátiles, entre otros.

Siguiendo con los ejemplos de seguros que Condusef recomienda para quienes trabajan bajo la modalidad de no dependiente, se puede contratar el seguro de responsabilidad civil profesional, que tiene como objetivo cubrir al asegurado por daños que pueda provocar al ejercer su oficio y/o profesión, brindando asistencia en defensa, indemnizaciones por daños, tasas, entre otros gastos derivados. En cuarto lugar están los seguros de auto, toda vez que muchos freelancers tienen a ese tipo de vehículo como principal medio de movilidad, y es sumamente relevante que tengan la cobertura más amplia posible. Y finalmente otro ejemplo es el seguro de gastos médicos que responderá cuando sucedan inconvenientes de esa índole que conlleven erogaciones en profesionales de la salud. A los fines de elegir ese seguro será pertinente analizar el perfil, tarea desarrollada, edad y variables similares.

De todo este análisis se puede concluir que resulta importante que toda persona que no tiene una relación de trabajo tradicional, en lo posible, debe tener una póliza de seguro de acuerdo a su actividad. Si bien puede tratarse de un gasto mensual o anual, se trata al fin de cuenta de una inversión, porque se podrá tener respuestas cuando más se precisen.