El retroceso de la entidad a semáforo amarillo dentro de los indicadores epidemiológicos por el COVID-19, tendrá afectaciones para la Iglesia católica en la entidad, al estimar una disminución en el número de creyentes que asistan a las celebraciones eucarísticas, estimó el vocero de la Diócesis el Padre Rogelio Pedroza.

En la tradicional rueda de prensa de todos los lunes, el vocero de la Iglesia reconoció que la asistencia de fieles a los templos y parroquias había comenzado a repuntar ligeramente, una vez que fue posible la reapertura de los templos posterior a los periodos de confinamiento obligados por la pandemia. Sin embargo, luego de que en días pasados se diera a conocer de parte de las autoridades federales el incremento de número de personas contagiadas, significando regresar al amarillo dentro del semáforo epidemiológico, aceptó que lo anterior implicaría de forma natural una reducción de creyentes, quienes preferirán seguir las misas por medio de las herramientas digitales.

Agregó que la Iglesia no ha disminuido la aplicación de las recomendaciones sanitarias y que al contrario, en cada celebración religiosa se les sigue invitando a los devotos a mantener al interior de los templos la sana distancia, el uso de cubrebocas y evitar el contacto físico. Finalmente, dijo que si bien el seguimiento de las misas por medio de las herramientas digitales está permitido para no arriesgar la salud de los creyentes, no sustituye la asistencia a los templos, al no tener comparación la participación activa y presencial.

“Sí hemos ido registrando una recuperación lenta, una tercera ola por la pandemia podría ser desde luego una nueva etapa para que la asistencia a los templos disminuya. Por semáforo amarillo estamos atentos a las indicaciones de las autoridades, pero hasta el momento no hemos recibido la solicitud de nuevos cierres”, explicó.