Víctor Hugo Granados Zapata

Continuando con esta serie de malas decisiones por parte de la SEP, hubo un momento de quiebre al darse la transición del titular de la Secretaría. Cuando llega la maestra Delfina Gómez a la SEP hubo mucha especulación sobre el papel que iba a desempeñar, si le daría continuidad a la gestión educativa (ya con muchas críticas por detrás) o realizaría cambios para arreglar los problemas que dejó Esteban Moctezuma (quien aceptó de manera cómoda y con mucho alivio su nuevo cargo como Embajador de México en EUA). La primera mala decisión de la nueva Secretaría fue continuar con exactamente la misma gestión educativa ¿por qué? Ahora mismo lo veremos.

Antes de tomar el cargo, la maestra Gómez había declarado sus intenciones de apoyar al magisterio, esto dado que hay muchas quejas sobre el sistema de promoción docente así como también el nulo apoyo para capacitación (un fenómeno que muchos han bautizado como “la mal llamada revalorización docente”); sin embargo, cuando comienzan los procesos de promoción hace poco más de un mes, hubo quejas sobre la mala calidad de las plataformas para realizar dicho trámite, así como también denunciaron que hubo preferencia a cierto grupo de docentes. Con estas quejas en la puerta de la Secretaría, la maestra tuvo la oportunidad de buscar una solución ante dicha problemática o mínimo realizar cambios para asegurar que se esté llevando bien el proceso de promoción, pero lo único que vimos fue una ausencia total por parte de la titular de la SEP, no hubo ni una sola declaración por parte de la maestra Gómez al respecto, esperando que dicho incendio burocrático se consumiera solo.

Por otra parte, la maestra también hizo honor a su partido y a la política de “austericidio” de la Cuarta Transformación, dado que la primera acción ejecutiva que solicitó en su encargo fue pedirles a los directores el recorte de personal administrativo. Esta decisión es irónica, puesto que cuando tomó protesta durante una mañanera con el presidente habló sobre la importancia de apoyar al sector educativo y centrarlo como una prioridad de la administración actual ¿recortar plazas y reducir la capacidad de acción de la SEP es darle prioridad al sector educativo? Aquí nuestro segundo error, dejar indefensa a la SEP ante los recortes presupuestales.

Lo que viene a continuación fue lo que resaltó la crisis educativa que vivimos hoy en día. Hace casi tres semanas el INEGI publicó la encuesta Ecovid-Ed, donde identificaron el impacto del COVID-19 en el sector educativo. Hasta ese día, no teníamos cifras exactas sobre deserción escolar o abandono, lo más cercano eran declaraciones de la SEP durante la gestión de Moctezuma donde la cifra oscilaba entre los 700 y 800 mil estudiantes. El impacto fue brutal, dado que 5.2 millones de estudiantes no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021, así como también más de 700 mil estudiantes desertaron ya iniciando clases. Estas cifras le cayeron como balde de agua fría a la SEP, dado que no sólo dejó en evidencia que la estrategia de educación en línea está fallando, sino que también obliga a que se dé un cambio urgente en la política educativa actual. Pero la Secretaría no comentó nada al respecto, ni una sola declaración (ni siquiera, un poco en broma, decir que tenían otros datos) de estas cifras, de aquí el tercer error el cual es no hacerle frente a la crisis educativa.

Finalmente, tenemos un posible error en potencia. Una de las acciones que debió tomar la SEP desde el inicio del ciclo escolar fue elaborar un examen de diagnóstico para determinar el impacto de la educación en línea sobre el desempeño y aprovechamiento de las y los estudiantes. No tenemos información certera sobre cuánto han aprendido durante este ciclo escolar y sin esta información es muy difícil elaborar un programa de renivelación, y mientras más dejemos pasar el tiempo más complicado será atender el problema. Aquí el último error, ignorar el impacto en el aprendizaje de las y los estudiantes.

Antes de terminar, quisiera comentar que este texto (en 2 partes) surge debido a la falta de seriedad por parte de la Secretaría de Educación Pública. Es muy triste tener que resaltar errores con esta frecuencia, pero si no criticamos dichas acciones el futuro de la educación en México comenzará a tornarse gris. Se han propuesto muchas alternativas para enfrentar el problema, pero a las autoridades educativas parecen no importarles, con excepción del IEA, quienes han tomado el problema en serio y están implementando las medidas necesarias para el regreso paulatino a las aulas. Debemos responder ya a la crisis educativa.