Víctor Hugo Granados Zapata

Entre tantos señalamientos que se les han hecho a las autoridades educativas, parece difícil rastrear cuándo iniciaron esta serie de malas decisiones en la gestión educativa. Cada semana nos encontramos con nuevos señalamientos en contra de la Secretaría de Educación Pública, que han ido desde el problema con el registro para la promoción docente, pasando por la convocatoria de Conaliteg (Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos) del cual hablaremos más adelante y el desastroso saldo que dejó la mala gestión desde que inició el COVID-19 (5.2 millones de estudiantes fuera del sistema). Con todo lo anterior deberíamos preguntarnos ¿De donde surge este desinterés por tomar mejores decisiones? ¿Quiénes podrían ser responsables de este terrible manejo de la educación pública? Para contestar estas preguntas debemos viajar un año atrás.

A mediados de marzo del 2020 llegó el COVID-19 a México, lo que orilló a que el entonces secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma tomara la decisión (junto con los secretarios de educación de cada entidad) de cerrar las aulas e iniciar un modelo de aprendizaje a distancia. Dicha decisión, a pesar de ser improvisada (nadie estaba preparado para una pandemia), fue reconocida por la mayoría de la sociedad, ya que se mostraba el interés por salvaguardar la salud de las y los estudiantes de todos los niveles. Por otro lado, dicha decisión se tomó considerando que esta nueva enfermedad no pasaría de unos cuantos meses de aislamiento (recordando la experiencia del virus de la influenza H1-N1), lo que llevó a las autoridades federales a dejar de lado al sector educativo y enfocarse directamente al sector salud. Se termina el ciclo escolar 2019-2020 y se planeó durante el verano un programa de renivelación por televisión llamado “Verano Divertido”, donde se buscaba complementar la formación que tenían las y los millones de estudiantes, anunciando también que se iniciaría el ciclo escolar 2020-2021 con educación a distancia. Hasta ahora, la primera mala decisión fue dejar el tema educativo para después, algo que se volvería costumbre meses más tarde. Lo que viene a continuación fue quizás el factor que va a detonar el desastre que vivimos hoy en día.

Al iniciar el ciclo escolar 2020-2021, el ex secretario Moctezuma anunció durante una mañanera el convenio de colaboración con las diferentes televisoras (Televisa, TV Azteca, etc.), en el que se invirtieron 450 millones de pesos para lograr un programa de educación a distancia en todo el país, bajo la premisa de que se podría alcanzar una cobertura total de aproximadamente 21.9 millones de estudiantes (según los últimos datos de la Subsecretaría de Educación Básica, considerando televisoras públicas, privadas y la red de televisoras en las entidades), complementando dicha estrategia con educación en línea (9.7 millones), a través de radio y con cuadernillos de trabajo en las escuelas Conafe (1.2 millones). Bajo esta lógica, el programa de “Aprende en Casa 2” lograría tener una cobertura total de 32.8 millones de estudiantes en todo el país, algo que debió ser un éxito, apostando a que la mayoría de los estudiantes utilizarían la televisión como principal factor de aprendizaje. Sin embargo, si analizamos los resultados de la encuesta Ecovid-Ed del INEGI, veremos que el 65.7% de las y los estudiantes utilizaron celulares inteligentes (smartphones), 18.1% utilizó una computadora portátil, 7.2% computadora de escritorio, solamente el 5.3% tomó clases a través de la televisión y finalmente el 3.6% restante a través de una tablet. Aquí el segundo error, el cual fue enfocar toda la inversión para mejorar la calidad de la educación a distancia en los programas de televisión, ya que al final resultó ser el medio que menos aprovechamiento tuvo (por no decir que una parte mínima).

Si bien estas cifras salieron a la luz hace dos semanas aproximadamente, varios sectores de la sociedad civil y academia se pronunciaron en contra de dicha medida por tener un carácter unidireccional, es decir, que no puede haber ningún tipo de retroalimentación al momento de impartir las clases, todo el proceso educativo se resume a reproducir la información que se muestra. A pesar de que se hicieron dichas observaciones, la SEP continuó con este modelo “triunfalista”, como diría el profesor Manuel Gil Antón del Colegio de México, en el que no aceptan crítica alguna a la política educativa actual y se creían vencedores, sin embargo, ahora tenemos una SEP que ha estado constantemente derrotada y duramente criticada por los medios de comunicación. El tercer error fue la soberbia, creer que por cerrarse a la crítica podrían continuar con el programa de Aprende en Casa sin ningún tipo de consecuencia posterior.

A mediados del semestre anterior, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, presentó el Proyecto de Egresos de la Federación para el 2021 ante la Cámara de Diputados, el cual fue aprobado sin ningún tropiezo más que el de un programa, el de “Escuelas de Tiempo Completo”. Este programa fue eliminado del PEF, algo que fue criticado por diferentes organizaciones como la AC Mexicanos Primero, quienes señalaron la importancia de dicho programa para el apoyo a la primera infancia (el programa comprendía un apoyo alimentario en las escuelas de comunidades más alejadas del país). La SEP, por otra parte, anunció que se buscaría salvar dicho programa en un transitorio de la Ley de Egresos, marcando que el presupuesto que se tenía asignado al programa se respetara dentro de otro programa, el de “La escuela es nuestra”. ¿de qué sirve eliminar un programa y traspasar su presupuesto a otro? Por otra parte, el presupuesto que se aprobó para formación docente en todo el país se redujo a 0 pesos, no hay ni un solo centavo para apoyar a la formación de las y los maestros en todo el país (incumpliendo sus objetivos de revalorar al gremio docente). Aquí nuestro cuarto error, el abandono presupuestario.

Por ahora, ya tenemos un contexto más claro sobre cómo se fueron cimentando los errores que, posteriormente, traerían consigo la catástrofe educativa que vivimos hoy en día ¿cuáles son las siguientes malas decisiones? Las discutiremos la próxima semana.