Mircea Mazilu

Estimados lectores, el conflicto que estalló el mes pasado en Ucrania representa un caso más dentro de una larga lista de guerras en las que ha participado o ha iniciadoRusia desde la caída de la Unión Soviética. Chechenia, Osetia del Sur, Abjasia, Donbás y Siria son algunas de las regiones que han resultado víctimas del ataque ruso sobre su territorio. Dada la menor importancia de estos casos bélicos protagonizados por Rusia en comparación con la actual guerra de Ucrania, se ha hecho poco eco en los medios de comunicación sobre su noticia, sin embargo, no dejan de ser acontecimientos importantes en la historia reciente que valen la pena ser recordados.
La guerra en Chechenia, república situada en la Cordillera del Cáucaso que actualmente forma parte de la Federación Rusa, estalló en 1994 tras la intervención rusa en su territorio luego de que allí surgiera un movimiento independentista y anti-ruso. El conflicto duró hasta 1996, cuando se llegó a un acuerdo de paz que ponía fin a la primera guerra chechena.
La segunda guerra chechena estalló en 1999, después de que los chechenos invadieran la república de Daguestán, la cual pertenece también a la Federación Rusa, y concluyó en 2009 tras la imposición de Moscú de un presidente checheno pro-ruso: Ramzan Kadyrov.
El siguiente conflicto que involucró a Rusia se produjo en Osetia del Sur y Abjasia, dos provincias que se separaron de Georgia en 1992, aunque su independencia no sería reconocida más que por Moscú y sus aliados.
Tras los intentos de Georgia de adherirse a la OTAN en abril de 2008 y su invasión al territorio de la república de Osetia del Sur el 7 de agosto del mismo año, Rusia respondió atacando a las tropas georgianas. Poco más de una semana después ambos países llegaban a un acuerdo que ponía fin al conflicto, el cual había provocado más de 500 muertos y miles de heridos, entre georgianos, rusos y osetios.
Tras la destitución del presidente ucraniano pro-ruso, Viktor Yanukovich, en febrero de 2014, estalló la guerra de Donbás, la cual enfrentaría a las fuerzas independentistas de las repúblicas de Luhansk y Dontesk contra el ejército ucraniano.
En medio de la confusión, Putin aprovechó para anexionar a Rusia la península de Crimea (marzo de 2014), y para, a continuación, apoyar a los separatistas de Donbás en su intento de conseguir el autogobierno con respecto a Kiev.
Asimismo, destaca la intervención de Rusia en Siria, en septiembre de 2015, con el objetivo de apoyar al gobierno de Bashar-al-Assad en contra de la oposición, formada por algunos grupos terroristas. Según sostiene el canal de noticias CNN, la intervención rusa en este país de Próximo Oriente se explica por intereses comerciales y militares.
Por último, la tensión que surgió entre Rusia y Ucrania en el año 2014 y la guerra en Donbás que se ha desarrollado a lo largo de los últimos ocho años, han traído como resultado la invasión de Rusia a Ucrania y, con ello, una de las guerras más importantes de este siglo, que hasta ahora ha provocado miles de muertes, millones de refugiados, varias ciudades devastadas y consecuencias negativas para la economía y la seguridad internacional.

Mircea.mazilu@hotmail.com

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