Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El presidente de los EE.UU. celebró un mitin frente a la Casa Blanca poco antes del ataque al Capitolio… (elpais.com).

Comentario:

Los hechos en el Capitolio de Estados Unidos acapararon la atención del mundo entero este pasado 6 de enero. Lamentable fue la toma del mismo, así como lamentable fue que la tromba humana haya sido alentada por el propio Donald Trump. Pero ¿realmente Trump instigó a la multitud? ¿Qué frases dijo con las cuales podría ser acusado, y de haber oportunidad, ser destituido antes de la toma de posesión de Joe Biden? Veamos algunas de sus frases.

“Ganamos esta elección y la ganamos por mucho”. Primero enfatizó lo que ha venido repitiendo cada vez que tiene oportunidad. Esa es su realidad y se le debe conceder que lo cree verdaderamente. En todo caso, no pasa de ser una opinión y no es motivo para inducir el asalto del Capitolio. Cuando más, sirvió para preparar el terreno para sus siguientes declaraciones.

“Detendremos el robo”. Aunque no especifica ni cómo sucedió el robo, ni la forma de detenerlo, al menos en ese momento, ya estas palabras hablan de una acción, una acción en la que él mismo se incluye. Y esto ya puede ser crítico a la hora de analizar si incitó a una insurrección. Pinta mal.

“Si ustedes no pelean en forma infernal, no van a tener un país nunca más”. Aunque no define “infernal”, aquí ya está arengando a una pelea. Esta expresión sin duda será la base con la que sus acusadores lo pondrán en el banquillo y con la cual puede ser encontrado culpable. Un analista de la BBC consideró probable que dicha expresión pueda considerarse “incitación a la violencia”, según sea interpretada por la Constitución de los Estados Unidos. Se supone que no es incitación si los receptores de las palabras tienen tiempo para reconsiderar. En este caso, fue casi inmediato el asalto luego del discurso. Alguien puede declarar “vamos a derrocar a este gobierno”, pero si esta persona se hace a un lado y transcurre algo de tiempo, en realidad los culpables son los que perpetren materialmente el golpe de estado.

“Pacífica y patriotamente hagan escuchar sus voces”. Esta es la principal defensa de Trump. Él no dijo “¡Tomen el Capitolio!” o “!Ataquen a los guardias!”. Se puede deducir que él intentaba una manifestación ruidosa a las afueras del Capitolio. Por supuesto pecó de inocente al no anticipar que una multitud exaltada es capaz de las peores aberraciones.

Y por eso es culpable. No en el sentido jurídico, ya que el análisis frío de las palabras impedirán que la acusación de incitación pase a mayores, pero sí en el sentido de la conciencia. Trump llevará a sus espaldas la ignominia de la toma y peor, la culpa por los muertos y heridos. ¡Ya se va! ¡Tarde se hace!

 

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com