Víctor Hugo Granados Zapata

Cuando comenzaron las medidas de aislamiento, las escuelas fueron las primeras en cerrar sus puertas e implementar el sistema de educación a distancia. La preocupación inicial era que, ante la falta de evidencia sobre la transmisión del virus y que el posible regreso a clases sería en cuestión de meses (dada la experiencia que tuvimos con el caso de la influenza H1N1), las escuelas y centros de educación fueran un posible conductor del virus. Sin embargo, con el paso del tiempo la posibilidad de tener una vacuna a la brevedad fue cada vez más lejana, el número de personas contagiadas creció rápidamente y el regreso a la educación presencial se recorría cada vez más, lo que orilló a que las autoridades educativas y tomadores de decisiones buscaran alternativas, como un sistema “híbrido” que combina clases presenciales y a distancia.

Aguascalientes fue una de las pocas entidades federativas que se aventuró a intentar dicha modalidad en educación media, aunque fue duramente criticado por diferentes sectores de la población, calificando dicha estrategia como irresponsable y riesgosa ¿cómo podían exponer a las y los alumnos al virus? Por otra parte, yo sugeriría cambiar esta pregunta a ¿fue la propia exposición en las aulas las que posiblemente los condujo a contraer COVID-19? Esto desafortunadamente no lo podremos saber, dado que no se realizó algún trabajo de rastreo para determinar con firmeza que así fue, pero podemos analizar otros casos donde sí se realizó dicha actividad de monitoreo, en específico con nuestro país vecino del norte.

El 18 de enero de este mismo año, el Journal of the American Academy of Pediatrics publicó un artículo de investigación llamado “Incidence and Secondary Transmissions of SARS-CoV-2 Infections in Schools” realizado por Zimmerman KO, Akinboyo IC, Brookhart A, et al; en el cual se analizaron en 11 distritos diferentes en el Estado de Carolina del Norte la implementación de un sistema híbrido en diferentes escuelas (de diferentes niveles de educación) e identificar si hubo casos de transmisión (y una segunda transmisión) del COVID-19, contemplando un margen de más de 90,000 personas (incluyendo alumnas y alumnos, docentes y personal administrativo). Durante 9 semanas, se detectaron 773 casos de contagio y 32 de éstos tuvieron un segundo contagio. Este proyecto fue realizado en conjunto con las autoridades sanitarias del estado, los directores de las escuelas y autoridades educativas de los 11 distritos que aceptaron formar parte de dicho programa. Para no entrar en detalles más técnicos sobre cómo se llevó a cabo este programa, los resultados nos sugieren que al implementar una modalidad híbrida (2 clases presenciales por semana, asistiendo la mitad de los grupos de manera intercalada) con medidas de sanitización como la limpieza continua de las aulas, el uso obligatorio del cubrebocas y el monitoreo de posibles síntomas (fiebre, dolor de cabeza, etc.) aumenta ligeramente el nivel de contagio en la comunidad, a diferencia de otro tipo de actividades que son de alto riesgo. Además, otro dato interesante que se encontró en esta investigación es que no se identificó ningún caso de transmisión de COVID-19 entre niñas/niños y adultos.

Estos resultados son muy interesantes, ya que a pesar de que las escuelas aumentan ligeramente el índice de transmisión del virus, a diferencia de otras actividades de mayor riesgo vale la pena darle prioridad en las decisiones del Estado. En otras palabras, las escuelas podrían ser mucho menos peligrosas (en términos de contagio) que otros lugares como bares, antros, merenderos, etc.; cuya apertura de estos últimos fue prioridad aquí en Aguascalientes, desde mediados del mes de mayo del año pasado ¿por qué darles preferencia sobre las escuelas? Si bien, la reactivación de la economía es muy importante para la conservación (y generación) de empleos, la educación es la apuesta a mediano y largo plazo para desarrollo de todo el Estado, es el futuro de millones de niñas, niños y jóvenes que estamos siendo afectados por la modalidad a distancia (e incluso, desde una perspectiva legal debería darse preferencia a la educación básica y media, basándonos en el principio del interés superior de la infancia).

¿Bastaría con implementar la modalidad híbrida en todos los niveles? No, es necesario hacer estudios como el que hice mención, necesitamos que las autoridades sanitarias y educativas combinen esfuerzos para establecer mecanismos de rastreo de contagios, de esta manera podremos detectar posibles brotes y aislar (obviamente, contemplando todas las medidas de sanitización e higiene correspondientes). Pero aquí lo más importante es inhibir otros factores de riesgo que puedan incidir en los altos niveles de contagio en el Estado, es decir, limitar la apertura de negocios con alto nivel de exposición al virus.

Se han publicado en diferentes medios de información locales que tal vez se vuelva a decretar un cierre temporal debido a los altos niveles de contagio que tenemos en la entidad (según los datos publicados por el ISSEA, tenemos registrados desde el comienzo de la pandemia 16 mil casos confirmados y 1846 defunciones por COVID-19). Aunque esté en marcha el plan nacional de vacunación, éste puede llegar a prolongarse más de lo que esperamos, lo que debe orillar al Estado y a los Municipios a replantear su estrategia de prevención y combate al virus, reorganizar las prioridades de la Agenda Pública y darle importancia al sector educativo. Dejemos el mito atrás y comencemos a actuar con base en la evidencia, por el futuro de la educación en Aguascalientes y de todo el país.