Víctor Hugo Granados Zapata

Con el regreso a clases, las inquietudes en materia educativa aumentan y gran parte de éstas con relación al regreso presencial a las aulas y otras con relación a las evaluaciones: ¿La SEP realizará algún plan de nivelación? ¿Buscarán estrategias para que las y los millones de estudiantes que han desertado desde el ciclo anterior puedan reincorporarse? ¿Qué sucederá con el pago de nómina atrasada de cientos de miles de docentes (sobre todo aquellos que están en el programa PRONI)? Todo esto es sin duda algo que deben responder el actual secretario de Educación Pública o la próxima titular de dicha dependencia. Dos voces que podrían aliviar dichas inquietudes o quizás despertar otras, eso lo veremos a continuación.

Este lunes el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, a través de la “mañanera”, anunció el plan de regreso a clases para esta segunda mitad del ciclo escolar 2020-2021, así como también respondió algunas de las cuestiones que mencione al inicio de este texto. El regreso presencial sólo puede darse cuando el semáforo epidemiológico esté en verde, acompañado de una serie de medidas de sanitización en las escuelas (a través de un Comité integrado por autoridades escolares y sanitarias de la entidad), la asistencia sería de manera escalonada (ciertos días van a ir algunos grupos, el resto de los días otros) y finalmente lo más trascendente de esta estrategia, los docentes que se encuentren en semáforo verde y vayan a dar clases tendrán prioridad en el plan de vacunación. Esto último ya había sido anunciado el mes pasado, sin embargo aun sigue en duda cómo se les brindará prioridad (si se les vacunará al igual que al personal de salud o después, por ejemplo) y si la población está de acuerdo. En lo personal considero que sí es necesario que las y los docentes sean prioridad siempre y cuando estén comprometidos a continuar con el ciclo escolar de manera intensiva, apoyando posibles cursos remediales, aunque los horarios puedan salir de su jornada habitual y sin exigir un mayor sueldo por ello.

Lo último no es un capricho, es un deber cívico y patriótico. El personal de salud se ha encargado de llevar al país adelante durante ya casi un año entero, sin descansos (con la ligera excepción del subsecretario López Gatell) y exponiendo su salud con tal de cumplir su vocación. De la misma manera, cada una de las y los maestros debería de cumplir su misión y hacer un esfuerzo extra para ayudar a las y los estudiantes a continuar con sus estudios de manera eficaz. Esto último puede llegar a generar molestias entre muchas personas, quienes se verían afectadas en su horario laboral, pero si no contemplamos dichos cursos remediales estaremos acumulando cada vez más rezagos en los aprendizajes de las y los alumnos, lo cual les perjudicará en el futuro.

Otro motivo por el cual no se ve un futuro optimista en la política educativa es debido a que la próxima secretaria de Educación Pública, la maestra Delfina Gómez, afirmó en la reunión extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu) que al llegar a la SEP no realizará cambios en la estrategia actual, sino que buscará reforzar esta estrategia. Sin duda alguna es triste saber que todo seguirá igual en materia educativa, seguiremos con los mismos discursos emitidos por las autoridades educativas en el que afirman que todo va bien, o en palabras del Doctor Manuel Gil Antón (experto en educación e investigador del Colmex) una SEP “triunfalista y no realista”. Es terrible que se crea que la educación va bien, con millones de estudiantes desertando en todo el país (más los que estén preparándose para salirse durante los próximos días) y una brecha educativa expandiéndose día con día.

Ante las inquietudes con las que iniciamos al comienzo de este texto, ya tenemos algunas respuestas de estas dos voces. Todo seguirá igual, no se realizarán más estrategias de combate al rezago en educación básica y media, no se han planeado programas de nivelación (solamente aquellos estados que estén en semáforo amarillo podrán hacer algo al respecto y sería de forma opcional) y finalmente no se han pronunciado en cuanto al pago de nóminas atrasadas. Seguiremos al pendiente, puesto que los problemas seguirán siendo constantes y desafortunadamente habrá que exponer, con crítica, la emergencia educativa que vivimos en México, aunque estas dos voces aún se nieguen a reconocerlo.