Noé García Gómez

Andrés Manuel López Obrador aprendió una cosa en su vida, hacer campaña política y electoral, no política pública, no gobernar, él es un animal político, por algo salió de ser un liderazgo regional en Tabasco, a cobrar importancia nacional, apoderase del PRD, vilipendiarlo ser Jefe de Gobierno, fundar un partido-movimiento como MORENA y después de tres veces de buscar la presidencia de la República obtenerla. Quién creyó que al obtener la presidencia se dedicaría a otra cosa, por ejemplo, a gobernar, estaba (mos) equivocado (s) López Obrador siguió en campaña, mediática, política y electoral.

Hoy a dos años de iniciar el proceso electoral para la presidencia de la República, lanzó su estrategia para mantener la presidencia que tendrá dos vías.

La primera, escogió a tres perfiles, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard y su paisano y secretario de Gobernación Adán Augusto, si bien uno será el elegido, por lo pronto tiene el objetivo de aglutinar el mayor número de simpatías de todos los sectores y regiones.

El caso de Marcelo Ebrard el anzuelo son los empresarios y académicos, así como el perfil de los estados del bajío y norte del país, un perfil moderado, prudente, dinámico y buenas relaciones públicas.

El caso de Claudia Sheinbaum es para los radicales de izquierda y las bases de MORENA, la ven como un perfil histórico y que ha acompañado a AMLO incondicionalmente todo el tiempo, además el voto del centro del país, así como los grupos de la Diversidad Sexual, feministas, pro- legalización de la mariguana etc.

En el caso de Adán Augusto es para conquistar el voto popular del sur del país, un personaje de apariencia sencilla, modesta y tradicional, aunque la realidad es, que es el más maquiavélico de los tres, con mayor colmillo político y con un perfil duro, tiene fama de convencer a la buena o la mala, pero lo que se le encarga lo opera y lo saca.

La segunda vía es la permanente campaña del presidente mediáticamente y en los territorios, al parecer conforme pasen los meses, las salidas a recorrer los estados y municipios del país serán mas frecuentes. Él sabe que el mayor activo de su movimiento es él mismo.

Pero existe el rumor que depende cómo vea las mediciones de sus pre-candidatos y si ve el menor riesgo de perder la presidencia, contemple la radical medida de separarse de su encargo para comenzar a realizar abierta campaña por MORENA y su sucesor o sucesora. El periodista Martín Moreno, cita fuentes al interior del primer círculo equipo del Tabasqueño en la cual han contemplado que a mediados del 2023 se tome la decisión de solicitar licencia formal al cargo por el mes de octubre “a fin de dedicar, de hecho, seis meses a la promoción del voto” y por ende uno de los tres arriba mencionados sería designado presidente sustituto, operando previamente en el Congreso de la Unión con mayoría de MORENA y aliados.

Con ello el presidente establecería una etapa del Maximato Reloaded, sin duda el presidente se decantará por quien le aseguré más que la continuidad de su proyecto -si lo tuviera- y le asegure su incondicionalidad, por lo que quien crea que dejará de incidir en la política del país sería ingenuo. Pondría un presidente sustituto, pero además dejaría en claro a quien fuera su candidato o candidata que por él ganó, así como a sus seguidores y posibles votantes.

Pero además tendría la herramienta perfecta para seguir incidiendo o forzar a quien quede; es con la gobernabilidad o estabilidad que le puedan dar sus fieles seguidores.

Vemos además cómo la clase política de MORENA, sin importar que ocupen cargos en otro poder como el legislativo, Senadores y Diputados de MORENA hace todo lo posible para que sea una extensión del poder de López Obrador.

Con ello Andrés Manuel seguiría incidiendo sin ser reelecto, pero sí como el que mueve los hilos para imponer su llamada cuarta transformación por un sexenio más. Por lo que hay que estar atentos a cómo se sigue desarrollando la estrategia de sucesión del presidente.