RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La semana pasada se suscitaron los dimes y diretes al interior del PRI nacional, a nivel cupular, ni más ni menos que del calibre del gobernador de Hidalgo, Omar Fayad y del dirigente nacional priista, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, Alito. Ellos dos se agarraron a twitazos. El motivo fue porque la alianza Va por México, que las dirigencias del PRI, PAN y PRD acordaron y anunciaron hace ya varias semanas, que irían juntos en pos de cuatro de las seis gubernaturas que se disputarán este año, dejando el tema de Quintana Roo y de Oaxaca pendientes, pero están ciertos que van juntos con la alianza tripartita en Hidalgo, Aguascalientes, Durango y Tamaulipas. Y a partir de lo anterior, las dirigencias del PRI y del PAN dijeron: “Para que no nos vayamos a pelear que Hidalgo lo lleve el PAN, Tamaulipas el PRI, Durango lo lleve el PRI y que Aguascalientes lo lleve el PAN. Y están pendientes las otras dos a ver si nos ponemos de acuerdo”. Y lo anterior quiere decir que la candidata de Hidalgo, porque deberá ser mujer por el tema de la paridad de género será panista. Con lo anterior se dijo adiós a las aspiraciones de Carolina Viggiano, la actual secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, esposa del ex gobernador de Coahuila, hoy coordinador de los diputados federales del PRI, Rubén Moreira, de ser la candidata como ella quería, porque la candidatura se la cedieron al PAN y a partir de eso Omar Fayad dijo en su Twitter: “Mala decisión de la dirigencia, cómo es posible que le entreguen la candidatura al PAN en Hidalgo”. Alejandro Moreno le respondió, también con un Twitter: “Omar Fayad habla por la herida a partir de intereses personales”. Y mencionó que Fayad ha demostrado su entreguismo a MORENA y que no iban a permitir que el que entregue la plaza sea Omar Fayad. Con lo anterior observamos que así se llevan los priistas. Lo anterior nos muestra cómo se pondrá de calientita la situación en Hidalgo.

Sin duda que las designaciones en algunos estados generaron situaciones incómodas originadas por las luchas intestinas de los militantes principalmente del PRI y del PAN. En Aguascalientes no fue la excepción. Fresca está en la memoria el estira y afloja entre Antonio Martín del Campo y Teresa Jiménez por alcanzar la candidatura a gobernador en Aguascalientes, aunque aquí la suerte de Toño Martín del Campo estaba marcada desde hace ya varios meses. Para nadie era un secreto a voces que la designación recaería en la actual diputada federal que había venido trabajando la candidatura desde que era presidenta municipal en su primer periodo. La actual candidata fue integrando un grupo político de simpatizantes a su causa muy compacto al principio, a los que logró ubicar en puestos claves tanto en el Congreso del Estado como al interior del PAN en Aguascalientes, que a pesar de no tener la presidencia del CDE consiguió insertarlos en posiciones que eran claves para maniatar a quien ostentaba la dirigencia. Y para ello se sirvió de sus buenas relaciones con quien era presidente nacional del Partido Acción Nacional, Marko Cortés. Con la dirigencia nacional panista se hizo la estrategia del ajedrez político que se jugaría en Aguascalientes y con inteligencia la alcaldesa logró reelegirse en el cargo de presidenta municipal, pues no era conveniente que se quedara sin un cargo público que le siguiera sirviendo de escaparate. Y a pocos meses de haber tomado posesión como presidenta obtuvo la candidatura a una diputación federal, obteniendo un triunfo holgado. Desde ahí estaba echada la suerte para Toño Martín del Campo, pues a las claras se veía cómo la dirigencia nacional había venido trabajando la candidatura de Jiménez Esquivel y difícil iba a ser para el senador Martín del Campo revertir la decisión partidista. Por ello causó extrañeza entre la clase política analítica que Martín del Campo hubiera querido alcanzar la candidatura a sabiendas de que las cartas ya estaban echadas desde muchos…muchos meses atrás. El cuento de que se iba a hacer una encuesta para designar al candidato nadie lo creyó, sólo Toño, quien se quiso jugar el todo por el todo amparado en su capital político, que no era poco y que definitivamente si hubiera él sido el candidato hubiera ganado con una amplia ventaja pues su simpatía y la marca le ayudarían totalmente. Sin embargo, ya en una balanza Teresa Jiménez Esquivel también poseía un enorme capital político y los amarres que con tiempo fue haciendo, en donde se deben de hacer, le dieron un excelente resultado, amén de que ahorita no hay quien dude que triunfará por un elevado margen el próximo 5 de junio.

Y no es que se demerite la participación de Nora Ruvalcaba, que también tiene su capital político en la entidad merced a que lleva trabajando en la política, por ejemplo, ya compitió por la gubernatura en el año 2010, en el 2002 fue regidora y diputada local en el 2007. O sea que cuenta con una trayectoria política importante y de varios años. Sin embargo, MORENA no tiene una estructura política importante en la entidad que la respalde ampliamente, como sí la tienen el PRI y el PAN. Sin duda que militar en el partido del presidente López Obrador parecería que le pudiera dar cierta ventaja, por la simpatía que el presidente tiene a nivel nacional, pero que en Aguascalientes no es en un alto porcentaje. A lo anterior hay que agregarle que los partidos Verde Ecologista y Del Trabajo abandonaron la alianza que tenían con MORENA y ya registraron su coalición: “Juntos hacemos historia”. Historia que no se ve muy promisoria y que incluso los puede llevar a perder el registro. Por lo que respecta a Movimiento Ciudadano se han visto muy precavidos, por no decir que muy lentos. Cuando designen a su candidato no tendrán mucho impacto en la población sobre todo porque se sabe que lo harán sólo por competir.

 

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