Mientras que en materia de salud hay avance y atención con la estrategia de las autoridades, en lo económico la crisis apenas comienza y ya muchos de los trabajadores de todos los  niveles, han decidido ahorrar porque se desconoce lo que se avecina, expresó el secretario adjunto de la CTM en la entidad, Rogelio Padilla de León.

Dio a conocer que de acuerdo al padrón de trabajadores afiliados al IMSS que considera a 338 mil 559 empleados, la nómina general en la que se incluye a sindicalizados, eventuales, directivos, gerentes entre otros formales se sitúa en más de 3 mil 453 millones 301 mil pesos, considerando un promedio salarial de alrededor de 340 pesos.

Por lo que respecta al ramo automotriz, sector que representa sindicalmente en el estado, refirió que sus trabajadores directos e indirectos forman parte de una cuarta parte de la membresía del IMSS contando casi 80 mil empleados formales, de éstos su nómina podría alcanzar 816 millones de pesos, en condiciones laborales normales.

Y es que algunas empresas instaladas en la entidad, han dejado de operar ante la contingencia de salud que se enfrenta, las más grandes como son Nissan en sus plantas A1 y A2, así como Compas con el 50% de su salario, lo que reduce en mucho el circulante en los negocios locales, esto sin considerar las proveedoras de estas plantas que son de menor tamaño y que paulatinamente han ido parando, pues han sido pocas las que están en condiciones de continuar.

Ahora bien, considerando que en la mayoría que ahora están de descanso obligado por esta contingencia del COVID-19 pudiera estar cobrando la mitad de su salario, aproximadamente la nómina mensual actual sea de poco más de 400 millones de pesos, pero obviamente no todo lo que ingresa al bolsillo del trabajador se va a compras.

El líder cetemista estimó que a los negocios locales apenas estén llegando poco más de 100 millones de pesos en circulante, al menos por lo que respecta a los trabajadores del sector automotriz, y es que el salario recortado del obrero se destina al pago de servicios, de deudas y compromisos como la vivienda y alimentos, pues la mayoría prefiere tener un guardadito por lo que se pudiera venir en el futuro inmediato.

Esto es sólo un ejemplo de lo que se avecina en materia comercial y que al haber menos dinero en el bolsillo del trabajador, también habrá menos ventas, sobre todo en artículos que no son indispensables en la casa, “podremos comprar alimentos, pagar servicios como agua, luz, teléfono, gas, artículos de limpieza o personales, pero tal vez el vestido, zapatos, artículos del hogar y electrodomésticos será lo último en lo que se piense y tal vez, entre estos, vaya a haber negocios en quiebra”.