Hubo dos temas importantes en México: el fallecimiento, el lunes, del Dr. Carlos Urzúa Macías y, el domingo pasado, la marcha por la democracia. Sin duda, el fallecimiento de Carlos Urzúa Macías fue inesperado y, por lo tanto, sorpresivo. Don Carlos fue un aguascalentense que había despuntado en el panorama nacional en el tema económico.

Urzúa fue designado por el presidente López Obrador al inicio de su sexenio como secretario de Hacienda, habiendo renunciado pocos meses después al no comulgar con los nombramientos que el presidente había hecho en favor de un grupo de gente sin los debidos conocimientos para que trabajaran con Urzúa en Hacienda. Don Carlos sabía que con ese equipo no funcionaría como él deseaba la secretaría y, en un acto de honradez profesional, prefirió renunciar a cargar a cuestas con una función en la que no sería decente continuar por el simple hecho de estar en el gabinete obradorista.

Urzúa percibió cuál sería la temática del sexenio: populista contra viento y marea; aún y a costa de arrastrar al país a un grave precipicio en donde la economía sería sostenida con alfileres. Cuando Urzúa renunció al gabinete hizo públicas sus diferencias con López Obrador y manifestó que le resultaba inaceptable la imposición de funcionarios que no tenían conocimiento de la Hacienda Pública.

A Urzúa el tiempo le dio la razón, la idea del presidente no era la de llevar una economía sana ni de invertir en salud, seguridad, educación, etc. sino en invertir en su proyecto político transexenal para eternizarse en el poder poniendo como jefe o jefa del ejecutivo a quién él pudiera manipular sin restricción al terminar su sexenio y así sucesivamente. Hace algunas semanas Urzúa fue invitado por Xóchitl Gálvez a integrarse a su equipo de trabajo, precisamente en el rubro de la hacienda pública.

Hoy la muerte de Urzúa deja un hueco importante en el equipo de Xóchitl Gálvez, en donde Don Carlos era pieza importante en la elaboración del proyecto económico y de ganar la elección este equipo, él pasaría a ser el secretario de Hacienda. El domingo pasado el aguascalentense participó en la marcha por la democracia en el Zócalo. Se le vio contento y animado. Satisfecho por la respuesta a la convocatoria hecha por la sociedad que así manifestaba su desaprobación al rumbo que lleva el país, lanzando el mensaje de estar dispuesta a dar la pelea para sacar de palacio nacional al causante de la debacle nacional, una sociedad decepcionada por los resultados tan negativos en todos los rubros.

Muchos de los personajes de la política nacional que asistieron a la marcha le solicitaron a Don Carlos ese día fotografiarse con él accediendo de muy buen agrado a atender a sus amigos y conocidos aceptando con su conocido don de gente, sin siquiera imaginarse 24 horas después partiría de este mundo.

El deceso de este hombre es muy lamentable, pues era un hombre aún joven con un panorama de vida aún más largo. Sin embargo, la última palabra siempre la tiene el Creador. En paz descanse.

ESPERANZADORA LA MARCHA DE LA DEMOCRACIA

El otro tema es precisamente la marcha por la democracia que se efectuó el domingo pasado en varias ciudades de la República Mexicana y en donde la población mostró su repudio a la política implementada, en todos los rubros, por el presidente López Obrador.

Es inconcebible que, a pesar de no haber llevado una buena política en economía, seguridad, educación, energía, etc. y a pesar de tantos miles de muertos y desaparecidos, aún y a costa de tantas mentiras, las cuales con desparpajo las vomita el presidente a diario en sus mañaneras, su gran universo de amlovers, ese fenómeno ideológico de gente que a ultranza apoya a López Obrador, lo sigan idealizando y le sigan creyendo y festejando las ocurrencias que han dañado enormidades al país en todos aspectos.

En esta ocasión la población que no comulga en nada con él se organizó y realizó la concentración por la democracia que convocó a cientos de miles en la plaza de la Constitución el domingo al mediodía. Fue una demostración de músculo electoral de la oposición poniéndole la vara muy alta a Morena.

En esta marcha fueron válidos los reclamos contra el presidente de la República pidiendo respeto a la democracia. Fue un acto que nos lleva a una reflexión: fue una concentración por la democracia, en su defensa. Y esto se replicó en más de 100 ciudades en la República Mexicana y también representaciones en algunas ciudades del extranjero.

Aguascalientes se significó por haber sido uno de los estados con mayor participación y en donde el trabajo de Juan Carlos Gutiérrez “La Chata” fue muy importante para lograr el éxito y la aceptación de la población a acudir a manifestarse a la plaza principal.

En algunas ciudades los asistentes llevaban pancartas impresas en hojas tamaño tabloide en donde se leía, entre otras cosas: “El diálogo democrático construye puentes, el autoritarismo levanta muros”. Fue un acto apartidista no en apoyo de algún partido en específico. Y no tuvo tampoco la intención de promover a alguno de los candidatos presidenciales. Sin embargo, ahí estaban los dirigentes nacionales del PAN, PRD y del PRI a los que quienes los identificaron los abuchearon.

La bandera monumental no estaba izada en el Zócalo y el sonido de las campanas de la Catedral se confundió por 10 minutos con el discurso del exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdoba, quien fue el orador único en este evento.

La marcha dio un halito de esperanza a la población mexicana de que Morena no es invencible. Que si la población se concientiza del real peligro que representa para la nación que Morena sea ratificado en el poder ejecutivo, estaremos a un paso de ponernos a nivel de países como Venezuela o Cuba. Y si no al tiempo.

La sociedad mexicana tiene la palabra.