Una vez conocido el resultado de la jornada electoral, lo que sigue es esperar la respuesta oficial sobre las protestas de los morenistas, o si todo queda como se informó en los primeros minutos de ayer al anunciarse el triunfo de la candidata panista, quien por su parte ofreció dejar atrás los desazones que hubo durante la campaña y el pasado domingo, sin embargo quienes conocen a la virtual gobernadora saben que no es proclive a perdonar.

Ahora habrá que seguir de cerca la actitud de las derrotadas, de sus partidos y los seguidores, que después de una etapa tan intensa no pueden digerir que no hayan alcanzado el objetivo, por lo que escudriñarán aquí y allá tratando de encontrar algo de qué asirse para modificar el resultado o al menos salir lo mejor libradas.

Como siempre ocurre, con la victoria alcanzada viene la repartición del pastel que en principio debe ser en tres partes, pero en la práctica perredistas y priistas recibirán cuando mucho el 5% cada uno y el 90% restante se distribuirá entre los panistas, de aquellos que han trabajado desde poco más de dos años para vivir un amanecer luminoso y de otros, que sin corretear la libre estarán en posiciones claves gracias a la proximidad con la vencedora, lo cual no debe causar sorpresa ni pesadumbre, así ha sido y así será siempre.

De acuerdo con el marco legal esta vez no será un sexenio sino un quinquenio, de manera que en sesenta meses debe cumplir las promesas de campaña, nada fácil por los múltiples compromisos que asumió con distintos sectores y que esperan se haga realidad lo ofrecido. Hacerlo no va a ser tan cómodo para la ocupante de la silla principal, básicamente porque no existen los recursos suficientes, aunque tiene como vía de escape que de la Federación no llega el apoyo necesario y así se la llevará hasta entregar el cargo.

Claro, siempre y cuando cumpla todo el recorrido, no hay que olvidar que tiene callo en eso de dejar sin concluir los cargos que ha ocupado. En su primera etapa de diputada federal pidió licencia para venir a competir por la alcaldía de la capital y una vez ganada se separó por unas semanas para ir tras la reelección. Alcanzado ese propósito retornó a su puesto, pero ya entrada en gastos de nuevo pidió licencia para contender por la diputación federal, misma que dejó para regresar al Ayuntamiento pero sólo por un breve tiempo ya que su propósito toral era la gubernatura. Lo que viene es la elección de senadores en 2024, que es la estrellita que le falta en su currículum, por lo que habrá que estar atentos a los pasos que dé en este sentido, para ello habrá varios de sus más cercanos colaboradores que le hablarán al oído para que se la juegue por la senaduría y así alguno de ellos logre ser gobernador, aunque sea por breve tiempo, ya que podría retornar una vez que pase la contienda.

Lo que haga o deje de hacer será de su total responsabilidad, sin embargo los electores que votaron a su favor deben aceptar la parte que les corresponde porque fueron ellos y ellas quienes le dieron el triunfo, aunque si todo sale como lo tiene planeado, la próxima encargada de la administración estatal será por su capacidad y si es lo contrario habrá que buscar a los responsables.

LAS MISMAS ACTITUDES

Primero fueron los panistas quienes acusaron a la jefa de Gobierno de la capital del país de enviar a Aguascalientes a sus huestes y tratar de “reventar” la elección del domingo pasado, luego los morenistas hicieron lo propio en contra de las falanges azules, lo que habla de que podrán ser antípodas pero sus actitudes y razonamientos son los mismos.

Los albicelestes denunciaron la injerencia del secretario de Gobernación, de la titular de la administración capitalina y del coordinador de los senadores morenistas, de encabezar la incursión en esta entidad con el propósito de crear un clima adverso y promover el voto a favor de la causa guinda, incluso aseguraron que los grupos foráneos fueron comisionados para visitar a los beneficiados con los programas federales y mediante amenazas de retirarles el apoyo económico tratar de forzar el voto a su causa. Además, consideraron que hubo un “turismo electoral” que hacía temer que pudiera suscitarse un problema mayor.

Para no quedarse atrás los morenistas dejaron en claro que podría haber una “elección de estado” para de esta manera impedir el triunfo de su causa, reiterando que el panismo echó mano de un numeroso grupo de diputados federales y senadores que junto con sus acompañantes formaron un pequeño ejército dispuesto a defender con todo la victoria que venían cantando desde abril, grupo que encabezó el ex secretario de Gobernación Santiago Creel.

Aunque el movimiento de personas de todos los partidos fue constante, las últimas semanas se hizo más notorio desde el jueves y hasta la mañana de ayer, cuando cada quien retornó a su lugar de origen. Unos satisfechos con los resultados alcanzados y otros tratando de encontrar una explicación ya que tenían presupuestado que habría un vuelco político.

Independientemente del resultado, lo que llama la atención es la respuesta mínima de los ciudadanos, al acudir sólo el 46.8% de los registrados en el Padrón Electoral, con lo que se mantiene la misma tendencia de otros comicios. En 2016, cuando Martín Orozco resultó electo, acudió el 43.81%, pese a que también se llevó a cabo la renovación del Congreso del Estado y de los 11 ayuntamientos y esta vez fue sólo la de gobernador.

Podrá argumentarse que los organismos electorales hacen el mayor esfuerzo posible para que los electores acudan a las urnas y de manera paralela las cámaras empresariales, sindicatos de obreros y la Iglesia Católica exhortan a que se cumpla con este deber cívico, pero la apatía de más del 50% de los votantes no cambia, lo que en parte se debe a que las autoridades en turno no cumplen con lo prometido, que sería el grave problema en la distribución del agua potable en la ciudad capital y el crecimiento de la inseguridad pública, entre otros factores que tienen años sin una respuesta tangible.

Al no acudir a votar es una forma silenciosa de rechazo a la forma de gobernar, principalmente ante la falta de respuesta a los problemas más agudos que registran los distintos sectores, por lo que está en cada uno de los actuales y futuros titulares de la administración pública hacer bien su tarea.

SIGUE LA BUENA RACHA

El sector de los hoteleros continúa inmerso en un período positivo, luego de haber registrado una participación nutrida de los enviados de partidos políticos que estuvieron aquí en distintas fechas para impulsar su proselitismo electoral y ahora se anuncia un campeonato internacional de beisbol, en que se juegan cuatro lugares para el mundial. Lo interesante de esto es que este deporte tiene la peculiaridad que cada equipo se integra con un mínimo de 20 a 25 jugadores, además del manager y sus auxiliares, lo que lleva a ocupar varios cuartos. Como se mencionó en otra colaboración, este tipo de eventos hacen falta en una ciudad y estado que no tiene playas ni monumentos arqueológicos, por lo que enhorabuena por el Gobierno Estatal y la Dirección del Deporte para que Aguascalientes sea anfitrión de competencia de tal envergadura, ya que no sólo hoteles y moteles se benefician, sino el comercio en general. Es fundamental seguir en esta misma ruta y de alguna manera convertir a la entidad en un referente de competencias que atraigan grupos que dejen un beneficio al medio.

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