RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El fin de semana pasado se llevaron a cabo, a lo largo y ancho del país, las elecciones de congresistas de MORENA. Y la constante que se dio en todas las entidades fue la violencia, las denuncias de trampa, riñas, compra de votos y acarreo de militantes al más viejo estilo priísta y “mapacheo”, pero ahora ya más refinado, pues se percibía que no había temor de ser sorprendidos en la realización de actos corruptos en la realización de su consulta interna. En Aguascalientes pudimos ver, gracias a un video en Facebook, la gresca que se armó entre morenistas en la explanada del estadio Victoria. Unos trogloditas enardecidos se golpearon con otros de su mismo calibre ante el azoro de mucha gente que había sido acarreada para votar por candidatos que ni siquiera conocían, solo les habían dado un papelito con el nombre de la persona por la que debían votar. El problema se dio con las personas que no sabían leer. Al ver lo anterior tanto en los noticieros locales como en los de cadenas nacionales, que también transmitían escenas similares pero que se realizaron en otros estados de la República, recordamos la ya muy sobada frase del presidente López Obrador: “No nos comparen, no somos iguales”. Y sí, tiene razón, no son iguales… ¡son peores!

Al ver lo anterior, nos alarmó recordar que el presidente quiere desaparecer el INE y formar un nuevo organismo que sea árbitro de las elecciones, pero a modo y control de él. ¡Horror al crimen! La realidad de las cosas es que López Obrador está tendiendo la camita para ser el poder tras el trono al término de su mandato constitucional. Es muy clara su estrategia y es tan audaz que la está haciendo a ojos vistos de todo el país.

Es por ello que es muy interesante la decisión que ha tomado el Tribunal Electoral avalando al Instituto Nacional Electoral, quien demanda que los pre candidatos destapados por López Obrador para sucederlo en el cargo y a las que él bautizó como “corcholatas” se abstengan de participar en manifestaciones de carácter político, sobre todo en Coahuila y en el Estado de México, pues en estos estados habrá elecciones el año entrante y se les hace esa recomendación para que no influya su participación, pues se podrían afectar los resultados electorales. Desde luego que esta decisión del Tribunal Electoral cayó muy mal entre los morenistas y lo interesante será ver si cumplen con esa orden, pues a las primeras de cambio ya uno de los aspirantes ya tuvo un desplante, Adán Augusto Álvarez, secretario de gobernación, que dijo que no había problema, pues los diputados ya van a cambiar a los funcionarios del INE y al INE mismo, el cual se va a acabar.

Lo que el INE había dicho y que ratificó el Tribunal Electoral fueron las campañas en el Estado de México y Coahuila para renovar gobernador; todavía no empezaban y por lo tanto no se vale que los precandidatos de MORENA se estén moviendo y organizando eventos públicos y, por lo tanto, les ordenó dejar de promoverse en eventos como los de Coahuila y el Estado de México, en donde se reunieron miles y miles de personas. Por ello lo anterior queda prohibido hasta en tanto no inicie formalmente el proceso, que será hasta el año entrante. Esta orden desde luego que viene a ser un problema para MORENA porque ellos están definiendo quiénes van a ser sus candidatos. Por ejemplo, en el Estado de México hicieron una encuesta y tan vivos como son y para tratar de evadir la ley el precandidato se va a llamar “Coordinador de la Cuarta Transformación”, pero desde ahí va a comenzar a hacer proselitismo y campaña. O sea que burlarán burdamente la ley y no respetarán las leyes, pues así se han manejado en todo lo que va del sexenio en infinidad de asuntos. No acatar la recomendación del Tribunal Electoral en este caso generará un problema, porque MORENA se anticipa mucho a los tiempos de las campañas.

Así mismo, el otro tema es el 2024, para la elección presidencial, donde es obvio y notorio que desde hace varios meses López Obrador inició el proceso de proselitismo y lanzó a sus “corcholatas”, las cuales ya están haciendo campaña de manera abierta en todo el país, aunque ahora el Tribunal Electoral ya les dijo que no pueden estar haciendo ese tipo de proselitismo abierto. El gran problema para ellos es que ¿ahora qué van a hacer? Marcelo Ebrard ya se destapó abiertamente en Guadalajara hace algunas semanas; el secretario de gobernación, Adán Augusto Álvarez, violentando su rol como el conciliador entre poderes públicos y negociador y representante político del gobierno, está además ahora jugando a ser precandidato y eso definitivamente lo limita en su rol de mediador político del país. Querer ser candidato de Morena no lo dejará ser un buen secretario de gobernación. Y así tenemos a los otros funcionarios destapados por el presidente de la República, en las mismas circunstancias, con un ojo al gato y otro al garabato, dentro de sus ámbitos de responsabilidad. Esto definitivamente no está bien y por eso nos preguntamos: ¿Qué va a ocurrir ahora? Porque una vez que esto ya fue mandatado por el Tribunal Electoral van a seguir ocurriendo estas quejas. Mario Delgado, presidente de MORENA, ya desestimó y desafió a la autoridad electoral. O sea que ya dio línea de que no acatarán lo dicho por la autoridad, de un modo u otro buscarán seguir en su proselitismo prematuro.

Estamos a dos años de la elección presidencial y ya las cosas se están descomponiendo desafortunadamente. ¿Qué puede suceder? Hay dos cosas que pueden pasar: la primera es que se siga repitiendo este tipo de eventos de precampaña y que el Tribunal Electoral eventualmente defina que algunos de los precandidatos de MORENA han perdido el rango de modo honesto de vivir y por lo tanto no pueden ser candidatos a la presidencia; la segunda es que MORENA entre en franco desacato de la autoridad electoral, como está entrando el gobierno en desacato de otros temas como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, en el Tren Maya que no han acatado la orden de suspensión de un juez, etc. En varios asuntos el gobierno está desafiando y desacatando la ley por ello, ¿por qué no habría de hacerlo en el tema electoral?

No cabe duda de que los mexicanos veremos la verdadera cara de López Obrador en el final de su sexenio, su voracidad es patente y se vislumbra que por nada de este mundo quiere perder el control total del país en todos los rubros. Habrá que ver si el pueblo sigue en el mismo letargo o hay una reacción digna que modifique el rumbo de nuestra nación.