Luis Muñoz Fernández

En Sabadell, ciudad de la provincia de Barcelona en la que nacimos mi hermano Alejandro y yo, apenas a un par de cuadras de nuestra casa, se encontraba la calle Concepción Arenal. En aquella época nunca me pregunté quién había sido aquella mujer que daba su nombre a la calle. Han tenido que pasar poco más de cuarenta años y distanciarme más de nueve mil kilómetros para que Concepción Arenal cobrase significado para mí.

Ahora la traigo a mi memoria porque las mujeres de todo el mundo, incluyendo las mexicanas, alzan como nunca su voz y buscan cuestionar, como dice Manuel Castells, ministro de Universidades en España, “la más arraigada forma de dominación de la humanidad. El patriarcado, o sea, el poder institucionalizado del hombre, por ser hombre, sobre las mujeres y los niños. Dominación que se extiende a la imposición de la heterosexualidad como norma. De ahí se deriva todo un entramado milenario de discriminación, implementado, cuando hace falta, mediante represión legal y violencia tolerada”.

Concepción Arenal (1820-1893) fue una gallega universal (¡sí, gallega!) y destacadísima experta en temas penitenciarios, más admirada en el extranjero que en su propia patria. Por eso es de celebrarse que la Fundación Juan March la haya incluido en su colección “Españoles eminentes” gracias a la extraordinaria biografía escrita por Anna Caballé, responsable de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona. Dice Caballé: “Sólo su nombre le suena a todo el mundo, porque en la mayoría de las ciudades españolas hay una calle, o una agrupación escolar llamada Concepción Arenal. ¿Por qué será?”.

Así se expresaba de ella el famoso criminalista estadounidense Enoch Cobb Wines al recibir un informe que Concepción Arenal le envió para el Congreso Penitenciario de Estocolmo (1877):

“La Sra. Arenal es una mujer de extraordinaria garra y vigor intelectual, y de una elevada consideración social y moral en su país, que dedica su vida al estudio de las cuestiones sociales, especialmente en cuanto se refiere a la represión y a la prevención del delito. En esta materia, la Sra. Arenal es una autoridad no sólo en su país, sino en Europa. […] Creo que los conceptos que emite son, en su mayor parte, exactos y que como tales serán admirados por todos aquellos que se consagren al estudio de la ciencia penitenciaria”.

Necesitamos más mujeres así.

 

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